Os encontráis en el primer blog que me lancé a escribir hace unos años, han pasado muchas cosas desde entonces y lo único que sigue inamovible es mi voluntad de seguir ayudando a esas personas que buscan una palabra de aliento y ánimo. Espero que en mis palabras encuentres tu cobijo. www.joangallardo.es
“Hay
que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”
-Mao Zedong.
Dejando de lado posibles tintes bélicos esta cita supone la declaración
perfecta del estilo de vida que cada ser humano debería adquirir como propia.
Normalmente sólo luchamos por algo si creemos firmemente que vamos a
conseguir la victoria, si observamos un atisbo de derrota en el horizonte puede
que ni tan siquiera nos prestemos a la batalla. Error.
No puedo evitar emocionarme cuando veo una carrera de atletismo de larga
distancia. Veréis cómo siempre hay una corredora que se rezaga del resto, se ve
que llegará la última a varias decenas de segundos que la campeona. Aún así,
entrará esprintando a la meta. Mucha gente diría “si yo soy ella me retiro,
total, no va a ganar y lo sabe desde el segundo 30 de carrera”. Que levante la
mano quien no haya pensado así nunca. Pues os diré que esa es realmente la
lucha que importa, la que tiene consigo misma, esa es su deuda, su pelea y no existe
nada más valioso que dar lo mejor que cada uno tiene dentro, aunque sepas que
no vas a ganar.
No hay mayor inspiración que la auto-superación. OS LO DEBÉIS.
Las derrotas son el germen de futuras victorias.
¿Habéis tropezado alguna vez con una piedra en mitad de la calle? ¿Cuál es
el paso que disteis que os hizo tropezar? ¿El que precedió el tropiezo o el
primer paso que lanzasteis a la calle?
No sabemos dónde puede gestarse la derrota, pero sí dónde se forman las
victorias.
Se acerca el verano, hay tiempo, pero puede que sea muy absurdo negar la
evidencia de que este verano no sea el vuestro. No os desaniméis, si en vuestra
mente sólo aparece el verbo “luchar”, este verano puede ser el riego del
próximo.
Olvidaos de fechas, estaciones y momentos, que cada día sea una contienda
luchada y ganada, al final no habrá resquicios para el fracaso.
Joan
Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
Este extracto de Love will tear us apart de Joy Division explica con bastante claridad
lo que sucede cuando la monotonía y la rutina se adueñan de nuestras vidas. Es
algo que podemos aplicar al amor, al trabajo, a nuestras relaciones y como no,
a nuestros propósitos, en nuestro caso, en nuestro objetivo hacia un cuerpo más
saludable y que catalice todo nuestro potencial interior.
Aunque cierto es que yo mismo
disfruto de ciertas rutinas diarias, intento siempre aportar algo diferente a
cada día de mi vida. Nunca practico el mismo entrenamiento, nunca como igual y
siempre intento variar las pautas pre y post-entrenamiento. Hablo de algo tan
sencillo como cambiar el orden de los ejercicios, el número de repeticiones por
serie o incluso el descanso entre series. Existen mil parámetros que me permiten
huir de la monotonía, hasta puedo cambiar la música de fondo durante mi
entrenamiento para que mis últimas series coincidan con algún temazo rockero
que catapulte mi depósito de reserva.
Si algo os puedo asegurar desde mi
punto de vista como Entrenador Personal es que como rocéis por un momento el
aburrimiento y la falta de pasión en lo que hacéis, entraréis en una dinámica
negativa que terminará en debacle sin remedio. Es necesario provocar y buscar
cambios casi constantemente para que nuestra motivación se mantenga siempre en
su máximo nivel.
En mi trabajo es importante observar
cuando un cliente entra en esa espiral. De repente la pérdida de peso se
ralentiza, pasan de perder 900 gramos por semana a perder 500. Admiten que
empiezan a cansarse, muy contentos pero se empiezan a cansar. En estos momentos
yo hago lo siguiente:
-¿Cuál es tu comida favorita?
-¿Para qué? Si de todas formas no
podré comerlo….
-¿Cuál es tu comida favorita?
- El helado.
- Tras cada entrenamiento te comerás
un helado, un Magnum. Es una obligación, parte de la dieta.
La semana siguiente, se suben a la
báscula y… magia. 1 kilo menos. Es el encanto de la motivación. Pensando que si
no hay entreno no hay helado, suelen entrenar un par de días más por semana, y
al saber que “pecan” una vez al día, se controlan más el resto del día. Fácil,
a veces, menos es más.
A continuación os ofrezco una serie
de consejos para escapar del maldito remolino de la monotonía:
-Si os aburrís en la sala de pesas,
pedid un cambio de entrenamiento a vuestro Personal Trainer.
Puedo conseguir lo que ME PROPONGA
-Si no tenéis contratados los
servicios de un entrenador, elaborad una tabla semanal con los ejercicios que
más os gustan, el rango de repeticiones que más os place hacer y la duración
que queráis, aunque el entrenamiento dure 20 minutos. Siempre es mejor 10
minutos a tope que 1 hora al 50%.
-Preparaos una lista de vuestras
canciones favoritas en el mp3 para motivaros en vuestro entrenamiento.
-Buscad un compañero de
entrenamiento. Es importante que lo elijáis bien, no se trata de entrenar con
el futuro campeón del mundo ni con vuestro compi de cañas. Buscad alguien
agradable y de vuestro nivel, espolearos el uno al otro.
-Preparad una “ceremonia” pre y
post-entreno. Id a hacer un buen café antes, y tomaros vuestro batido
post-entrenamiento con tiempo y tranquilidad, sentados mientras leéis la prensa
del día o alguna revista especializada.
-Id a entrenar a una hora diferente.
-Pedid un cambio en vuestra dieta, a
veces un pequeño cambio cambiará radicalmente vuestro día a día.
-Haced un resumen diario de vuestros
actos. Reflexionad y puntuad vuestro nivel de sacrificio, quizás descubráis
dónde y cómo ejecutar un cambio urgente.
Hay muchos más, pero creo que ya
tenéis un par de armas nuevas para seguir en pie de guerra con total capacidad.
Recordad que no hay nada más poderoso que una mentalidad fuerte y con
determinación.
Si uno cree en si mismo no hay
dificultad imposible, si no retos apetecibles.
Un abrazo muy fuerte a todos los que esperáis cada lunes una
nueva entrada. Sois mi motivación y mi deseo de seguir escribiendo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
¿Y si resulta que tenéis el peor
metabolismo de la historia?
¿Y si resulta que simplemente,
estáis predestinados a cargar con la carga del sobrepeso sobre vuestras vidas?
¿Y si resulta que, como lleváis años
diciendo, no tenéis nada de fuerza de voluntad?
¿Y si resulta que es cierto que el
componente hereditario, en vuestro caso, es insalvable?
¿Y si resulta que, inevitablemente,
la vida os empuja a comer para olvidaros de vuestros problemas?
¿Y si resulta que sólo la comida os
hace felices?
¿Y si resulta que no hay nada que
hacer?
¿Y si resulta que nacisteis sin
abdominales?
¿Y si resulta que es verdad que a
vosotros “os engorda” todo?
Vaya…menudo panorama. No sabría qué
hacer, ni qué deciros. Muchas adversidades para un proyecto tan grande. Parece
ser imposible ver la luz entre tanta penumbra. Pero…
¿Y si resulta que vuestro cuerpo
funciona fisiológicamente casi igual que, por ejemplo, el mío?
¿Y si resulta que os digo que el
metabolismo puede acelerarse de igual forma que puede ralentizarse?
¿Y si resulta que la fuerza de
voluntad no es más que una habilidad que puede entrenarse, y ergo, mejorar?
¿Y si os digo que mi padre pesaba 55
kilos a los 24 años?
¿Y si resulta que la vida es
demasiado bonita como para que la comida sea lo único que puede mejorarla?
¿Y si resulta que la comida es sólo
gasolina?
¿Y si resulta que aún no lo habéis
intentado realmente ni una sola vez en vuestra vida?
¿Y si resulta que vuestros
abdominales están en el banquillo deseando salir a jugar?
¿Y si resulta que, sin ninguna duda,
tenéis el potencial?
¿Y si resulta que esto es la vida y
que sólo vosotros, por suerte, tenéis el control sobre ella?
¿Y si resulta que vuestra mente,
posee el control de vuestro cuerpo y sois realmente capaces de llegar donde
queráis?
¿Y si resulta que la vida siempre
nos da la opción de luchar…?
¿Y si resulta que la vida es
maravillosa…?
Controlad vuestra mente, disfrutad de vuestro cuerpo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
En esta segunda parte de los “fallos
repetidos”, veremos una serie de conductas que no pocas veces han acabado en el
abandono del cliente. Se centran en la terrible habilidad del ser humano para
crearse excusas y auto-engañarse.
En el despacho del XS Fitness Club
me han llegado a jurar por sus hijos que no se habían saltado la dieta después
de haber engordado 1,5 kgs en una semana. Yo mismo me he llegado a jugar mi ajado coche contra un cliente que
prometía haberlo hecho todo bien y que finalmente confesó no haber hecho ni un
solo día completo de dieta estricta. En compañía de mi jefe y mejor amigo Xisco
Serra hemos visto de todo, conocemos todas las excusas posibles, y aún así hay
personas que piensan que poseen la original. Pues no, las he oído todas.
Personalmente me hace mucho más feliz que me digan “mira Joan, no he cumplido,
pero a partir de hoy me voy a esforzar al 100%”. Algo que se repite en los
clientes que han logrado los cambios físicos más espectaculares es la
sinceridad. Cuando una mujer se despoja de pretextos y admite su presente y su
realidad, puede lograr el físico que desee. Lo mismo sucede con los hombres,
los que han dado la cara entrenamiento tras entrenamiento han logrado el cuerpo
que no podrían ni soñar no ha mucho tiempo.
Tristemente hemos adquirido la rara
y poco sana costumbre de sacudirnos las culpas como quién se quita una mota de
polvo de la chaqueta. Vivimos en una sociedad en la que si un profesor castiga
a un alumno, el padre del mismo se planta en su despacho para amenazarlo de
muerte, o incluso para agredirle. Aparcamos en lugares prohibidos y nos comemos
al policía que nos multa. Salimos a la calle y si llueve maldecimos al cielo.
Veamos dichas conductas, seguro que
os veis reflejados en ellas. Lo sé porque he pasado por ahí. Nadie nace con una
fuerza de voluntad perfecta:
-Saber perder: El enfado
de un cliente que no consigue el resultado deseado sólo es comparable al nivel
de su justificación. Mi trabajo es muy sencillo desde el punto de vista
teórico: calorías + tipo de alimento + gasto calórico= éxito. Lo difícil es
conseguir que dichos clientes se apliquen al 100%. Pero claro está, cuando alguien
paga por algo, sobreentiende que todo debería ser más fácil, o en otras
palabras, tener un entrenador personal no asegura el éxito, es más sencillo,
pero yo sólo ofrezco la mejor pala y el mejor pico, no voy a construir la casa.
Siempre que perdamos alguna partida del juego de la vida, deberíamos aceptar
nuestra derrota y aprender de ella. Es lo que llaman experiencia. Experiencia es
aprender, no vivir.
-Falta de un buen Motivo: Un gran error, en este mundo se suelen necesitar grandes motivos para
lograr grandes cosas. Debéis encontrar algo por lo que moveros antes de echar a
andar. Da igual la fuente. Un buen motivo puede ser lograr descubrir esos
abdominales que jamás habéis logrado ver. Dar celos a vuestra ex puede ser un
gran acicate. Que el guaperas de turno se fije en vosotras puede lograr que la
cinta de andar haga más kilómetros que nunca. No importa. Siempre digo que “el
fin justifica el motivo, no el medio”, casi como Maquiavelo.
-Pérdida de la Perspectiva: Un punto importantísimo, vital. Jamás debemos perder la perspectiva, no
ayuda nunca. He visto como hombres que sólo medio año atrás portaban un
sobrepeso de 20 kilos se quejaban de que los abdominales inferiores se
resistían a salir. Es como el empresario que pasa de ganar 6000€ a ganar 4000€
en plena crisis, y se queja. Hay que aprender a mirar la vida desde lejos, con
una amplia visión, donde podamos ver claramente el pasado, el presente y el
futuro inmediato. ¿Quién no firma perder 15 kilos en un año? ¿Cualquiera
verdad? Pues la verdad es que después de pocas semanas, mis clientes desean perderlos
en un par de meses. Es lo que tiene descubrir la facilidad y sencillez del
camino, que provoca impaciencia y ganas de correr. Recordad de dónde venís,
dónde estáis y dónde se encuentra vuestra meta.
Ahora ya conocéis los mayores
errores en el mundo del fitness y el bienestar. Sin duda debería ser más
sencillo conociendo qué no conviene hacer. Ahora sí, ya sabemos que el humano
es el único animal capaz de tropezar 2 veces en la misma piedra. Pensamiento
optimista, el ser humano es capaz de tropezarse una y otra vez con la misma
piedra.
Prestad atención al siguiente vídeo, además de inspirador, carga de esperanza y de amor. No apto para lacrimógenos.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e
Inconformismo.
¿Hubiera sido Hércules el
heroico Hércules sin los leones, los tigres, los bandidos y demás escollos de
los que libró a la tierra? ¿Habría servido de algo sus musculosos brazos,
paciencia absoluta o determinación imponente?
La vida nos suele pedir que hagamos
uso de nuestras mejores habilidades, es la forma en la que al final podremos
decir: “He luchado toda mi vida por lo que tengo.” No existen batallas ganadas
desde el sofá de casa. Si así fuera, ¿qué valor tendría? No existe el mérito
sin lucha. No hay victoria donde no hay dificultad. No hay día sin noche.
A lo largo de mi experiencia como
Entrenador Personal, he podido observar una serie de conductas negativas que se
repiten una y otra vez en mis clientes, es lo que yo llamo, “Fallos repetidos”.
Por muy diferentes que sean las personas, suelen coincidir en dichos “fallos”.
Para que os sirva de ayuda y sepáis que todo tiene solución y que no sois una
excepción. Voy a comentarlos uno a uno:
-Pereza: En este punto es
donde os remito a la entrada “Piloto automático”. Hablo largo y tendido sobre
ello. Observo, muy a mi pesar, como la pereza suele invadir las mentes de mis
clientes a poco que el entorno se vuelve ligeramente adverso, “es que no tenía
pollo en casa, así que me pedí una pizza”. Con ir a hacer la compra antes de
llegar a casa habría sido suficiente. “Es que llovía y no pude ir al gimnasio”.
No estamos en el Amazonas, existe un invento milagroso de alta tecnología
llamado paraguas que suele ir bien en estas condiciones, tan extremas.
Lo único que debéis hacer cuando la
pereza esté a punto de convertir vuestras posaderas en sacos de plomo es
moveros, eliminar de raíz ese mal pensamiento, ir al gimnasio casi en el mismo
instante en el que estáis pensando en no ir, empezar a cocinar lo que os toca
para cenar cuando sintáis el deseo de llamar a Telepizza. Si lo pensáis, en
realidad no es un ejercicio nuevo para vosotros, lo hacemos a diario. Pensad
cuando tenéis ganas de estrangular a esa maleducada que siempre se cuela en la
cola del súper… y no lo hacéis (espero).
-Impaciencia: Vamos con
otro error estrella, la impaciencia es, sin duda, una mala compañera de viaje.
Muchas veces he visto potencial desaprovechado donde la paciencia habría obrado
milagros. Jamás creo que sea capaz de aprender un idioma que no he hablado en
27 años en un mes, parece un pensamiento bastante lógico. Pues bien, muchos de
mis clientes quieren perder en uno o dos meses los kilos de grasa que llevan
acumulando varios años. La impaciencia sólo consigue difuminar la realidad,
desanimar y hacer que nuestro camino se convierta en tortuoso donde podría
existir un placentero viaje hacia la auto-superación.
-La gula: Pecado capital
incluso, como la pereza. Desde hace siglos que tienen claro que no es algo
bueno. Sin embargo, vamos a ser cabezones, que eso si que es algo que nunca pasa
de moda. En este punto la ecuación se vuelve muy sencilla: El problema número 1
de mis clientes es su sobrepeso, que viene dado en su mayoría por unos hábitos
nutricionales del todo indeseables; frituras, grasas, hidratos en exceso y
sobre todo, el dulce. Me parece cuanto menos irónico que el causante del
sobrepeso de mis clientes sea el denominador común de sus rendiciones. Es
decir: “Mi sobrepeso se debe a que como muchos dulces. Odio mi sobrepeso. Hoy
no tengo ganas de hacer dieta. Voy a comer dulces.” ¿No lo pilláis? “Estoy
harto de que me duela la mano de los martillazos que me doy en el trabajo. Hoy
no quiero ir con cuidado con el martillo. Voy a darme un par de golpes con el
martillo.” Caemos una y otra vez en conductas nocivas para todos los aspectos
de nuestras vidas. Odiamos nuestro peso pero lo agravamos para sentirnos mejor
por un breve espacio de tiempo (lo que tardamos en perder el sabor en la boca)
para sentirnos mucho peor después. Culpable, triste, rendido, desanimado,
débil. ¿Otro bocadito de pastel?
En la próxima entrada seguiremos
desgranando los errores que hacen que un gran objetivo se convierte en un titánico
fracaso. De momento sabéis que si nos deshacemos de la pereza, de la impaciencia y de la gula todos nos irá un
poquito mejor.
¿Estáis sacando lo mejor de vosotros mismos?
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e
Inconformismo.
A veces me pregunto qué separa el
fracaso del éxito. ¿Es una pequeña línea la que separa dos palabras tan
cruelmente opuestas? ¿O más bien se trata de una serie de circunstancias
concretas llevadas a cabo a lo largo de mucho tiempo? Prefiero pensar que la
segunda pregunta abarca más respuestas, me niego a pensar que el fracaso y el
éxito sean parientes cercanos.
Muchas veces nadamos entre la
mediocridad pensando que un pequeño cambio conseguirá poner el timón rumbo
hacia cotas más altas, hacia una vida mejor. Creo que en algún momento de mi
renegado pasado llegué a pensar así, o peor. Confiamos en el “efecto mariposa”,
un pequeño vuelo de una mariposa puede provocar un huracán en la otra punta del
mundo. Bueno, yo opino que esta mariposa sufre de egolatría.
No, no puede ser. Quiero pensar que cualquier cosa
buena que nos suceda es la consecuencia de nuestros actos y esfuerzos. Lo
quiero así porque dándole la vuelta a la frase podré ver que si aúno actos +
esfuerzo algo bueno deberá sucederme.
En ocasiones, os confesaré, mi
paciencia irrita. Mi tranquilidad sigue parsimoniosa incluso en los malos
momentos. Siempre que me enfrento a una situación complicada me obligo a
pensar: “vale, no pasa nada, si me encuentro en esta tesitura es porque algo en
algo muy bueno tiene que desembocar.” Hasta ahora, SIEMPRE, he tenido razón. Si
en alguna de esas situaciones hubiera empezado a encabritarme o a ponerme
nervioso, el destino me habría dado la espalda. Si ante una situación negativa, mostramos una
actitud igual, el resultado será terrible. No puedo evitar aplicar la lógica
más simplista a esta ecuación. Si alguien me da una bofetada y yo le doy otra,
seremos dos personas magulladas. Fatal.
Si Lance Armstrong, ganador de 7
Tours de Francia consecutivos,(por cierto su apellido quiere decir “brazo
fuerte”) no hubiera reunido la fuerza necesaria para superar un terrible cáncer de testículos a los 25 años
que se extendió como un Conquistador en pulmones y cerebro habría muerto. Y ni
el mejor médico, oncólogo o cirujano del mundo le habrían salvado. No sobrevivió
por la medicina, su esperanza y positividad lograron darle la razón a ese
fantástico término llamado “FE”.
Leí hace unos años una entrevista
con el cirujano que le operó, dijo lo siguiente: “Le dije a Lance que tenía un
40% de posibilidades de vivir, le mentí, sólo quería darle esperanzas porque
podía ver que su vida pendía de ellas. En realidad nunca he visto a nadie
sobrevivir a una metástasis múltiple como la que sufrió él.”
El alma, el corazón, la fuerza
interior y la mente dominan nuestro vano envoltorio. Si siento que puedo lograr
algo, es que puedo hacerlo. Si vosotros deseáis algo con la suficiente fuerza y
deseo, podéis empezar a darlo por hecho. No existe un deseo fuerte sin una gran
disposición al esfuerzo para conseguirlo. Si alguna vez no habéis puesto el
esfuerzo necesario en algo, es porque seguramente, no lo deseabais con la
suficiente vehemencia.
Ya queda menos para que termine el
frío, queda mucho pero un día menos.
“La risa
es el Sol que ahuyenta el Invierno de los rostros de las personas”
-Victor
Hugo
Sonreíd
por favor.
Aunque no seáis inglés. El idioma del amor es universal, y este vídeo rebosa de amor.
Leí una vez a un escritor decir que no
había necesidad, por grande que pareciera, que justificara inventar una excusa:
"Tus amigos no las necesitan y tus
enemigos no las van a creer de todas maneras, entonces para que darlas."
Sólo hay algo peor, darse una excusa a
uno mismo.
Ahora que la ola de frío nos dejará una
blanca tarjeta de visita, veo venir otra ola, la de las excusas.
“Es que hace mucho frío para ir al
gimnasio.”
“Es que en casa se está mejor.”
“Es que me puedo constipar.”
“Es que puedo patinar y caerme en la
calle.”
“Es que ese copo de nieve malvado va
derecho a mi ojo y podría quemarme la córnea.”
Vaya, y todas parecen buenas, ¿verdad?
Una excusa es una conversación con nuestra mente en la que simplemente estamos
deseando rendirnos.
Abdicar ante la excusa es como escupir
hacia arriba, un tiro en el pie, un beso en el espejo.
Sólo vosotros tenéis la capacidad para
renunciar a ellas, para sobreponer vuestra capacidad de acción y vuestra fuerza
de voluntad. No esperéis que un discurso motivador haga milagros, no. Sería
como dar capas de pintura sobre un coche oxidado.
No hay nada peor que la auto-rendición
por naturaleza. Muchas veces he oído decir “Yo soy así, no puedo controlarlo ni
hacer anda al respecto.” Qué rabia, qué mentira. La excusa es cómoda y ofrece
una calidez helada. Falsa.
Cada vez que abráis el paraguas de la
comodidad estaréis perdiendo lo más preciado de la vida, el tiempo. Cada día
que no actuéis será un día menos en la búsqueda de la felicidad absoluta. Y no
sólo hablo de la consecución del físico de vuestros sueños, va más allá, hablo
de la vida y de todas las cosas que valen la pena. Porque debéis tenerlo claro,
las cosas realmente importantes de la vida requieren un gran esfuerzo, para conseguirlas,
y sobre todo, para mantenerlas.
Un helado abrazo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.