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lunes, 16 de abril de 2012

Antes y Después II. Toni Perelló, Su Voluntad se volvió Realidad.


Hoy os traigo uno de esos casos muy especiales, la historia de un chico, muy joven, en muy mala forma, que vino con menos pretensiones que las que les prometimos en su primera consulta. ¿Qué quiero decir? Toni vino queriendo perder peso, nosotros le prometimos que su primer objetivo se quedaría pequeño cuando viera de lo que es capaz con trabajo, fuerza de voluntad y un poco de pasión.
Toni, antes de empezar su camino.

Desde el primer momento me sentí muy identificado con su caso, su situación me era familiar, simplemente porque donde él se encontraba ahora yo hacía años que había vivido. Pude ver mi antiguo problema de sobrepeso desde fuera, y sabiendo todo lo que aquello me aportó me volqué en Toni, me propuse que llegara a un punto de forma superlativo, perder un poco de peso no bastaba, este chico iba a vivir en un cuerpo que jamás podría haber soñado poseer.

No empezamos bien, después de la primera semana, engordó casi 1 kilo, en un glorioso intento por hacernos creer que lo había hecho todo bien nos vimos obligados a hacerle entender que el cuerpo humano es como la música, pura matemática, y que si había engordado un kilo es porque no había respetado los parámetros nutricionales que le habíamos marcado. Entendió al momento que aquí no había nada de fácil, que sólo su puro esfuerzo lo llevaría al éxito. Nada de engaños o de intentar hacerse amigo de la báscula. Como le dije bien clarito “tú puedes mentirme, pero la báscula es una jodida muy sincera.”

A partir de ese momento le obligué a presentarme semanalmente todo lo que había comido a cada hora. Entonces los kilos comenzaron a desaparecer, empezó con 87’5 para 1’74 de altura, al poco llegó a la barrera psicológica de los 80. Pude ver su duda, “es que alguna vez llegué cerca de ese peso y volví a recuperarlos en poco tiempo”. ¿A quién no le ha pasado? Ver que la báscula parece reírse de nosotros mostrándonos siempre el mismo peso hagamos lo que hagamos. En su piel vio como la única barrera que existe para el ser humano es la de la falta de confianza en uno mismo. “Si realmente lo quieres, lo conseguirás”, esa frase supuso un acicate en su propósito, 78 kg, 75 kg… De repente, mientras entrenábamos le dije, “hoy vamos a echarte un vistazo sin camiseta”. No me lo creía yo, menos él, “¿eso parecen tus abdominales no?” le dije con cierta sorna. Para Toni, ver un amago de zona media era poco menos que un milagro, su  cintura era de las más rebeldes que había visto nunca, mucha piel, mucha grasa y mucha retención de líquidos. El típico caso de alguien que cree que es imposible que todo eso llegue a irse. Una vez más, aquí lo único imposible es el propio término, imposible pensar en imposibles, imposible.

Toni, tras su primera y dura semana.
87'5 kilos.
Hoy Toni pesa 72’5 kilos, 15 menos en 6 meses. Luce con orgullo un cuerpo trabajado, duro como la roca, con una cintura minúscula con unos abdominales que parecen pelotas de golf engarzadas. Su satisfacción es nuestro orgullo. Su mirada agradecida es nuestra mirada realizada.

Toni, 72'5 kilos. Su esfuerzo ha convertido un sueño
imposible en su realidad.
Enhorabuena Toni, clientes como tú hacen que adoremos nuestro trabajo. De Xisco Serra y un servidor, Joan Gallardo. Un abrazo.



Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Luchar y luchar y luchar y luchar y luchar y luchar…


“Hay que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”
-Mao Zedong.

Dejando de lado posibles tintes bélicos esta cita supone la declaración perfecta del estilo de vida que cada ser humano debería adquirir como propia.

Normalmente sólo luchamos por algo si creemos firmemente que vamos a conseguir la victoria, si observamos un atisbo de derrota en el horizonte puede que ni tan siquiera nos prestemos a la batalla. Error.

No puedo evitar emocionarme cuando veo una carrera de atletismo de larga distancia. Veréis cómo siempre hay una corredora que se rezaga del resto, se ve que llegará la última a varias decenas de segundos que la campeona. Aún así, entrará esprintando a la meta. Mucha gente diría “si yo soy ella me retiro, total, no va a ganar y lo sabe desde el segundo 30 de carrera”. Que levante la mano quien no haya pensado así nunca. Pues os diré que esa es realmente la lucha que importa, la que tiene consigo misma, esa es su deuda, su pelea y no existe nada más valioso que dar lo mejor que cada uno tiene dentro, aunque sepas que no vas a ganar.
No hay mayor inspiración que la
auto-superación.
OS LO DEBÉIS.

Las derrotas son el germen de futuras victorias.

¿Habéis tropezado alguna vez con una piedra en mitad de la calle? ¿Cuál es el paso que disteis que os hizo tropezar? ¿El que precedió el tropiezo o el primer paso que lanzasteis a la calle?

No sabemos dónde puede gestarse la derrota, pero sí dónde se forman las victorias.

Se acerca el verano, hay tiempo, pero puede que sea muy absurdo negar la evidencia de que este verano no sea el vuestro. No os desaniméis, si en vuestra mente sólo aparece el verbo “luchar”, este verano puede ser el riego del próximo.

Olvidaos de fechas, estaciones y momentos, que cada día sea una contienda luchada y ganada, al final no habrá resquicios para el fracaso.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobrevivir al mantel de la Navidad

“Navidad es la época en la que todos quieren que se olvide su pasado y se recuerde su presente.”

Esta cita salió de los labios mal-pintado de Phyllis Diller, una de esas actrices mayores que nacieron con una boquilla de cigarrillos larga y negra. De esas señoras que parecen haber vivido algunos años y siglos de experiencias.

La Navidad es un gran momento para empezar de nuevo, y una mejor ocasión para comenzar peor que nunca. Muchos de nosotros nos hemos propuesto imposibles al finalizar estas fechas “En año nuevo me voy a poner en forma y voy a perder 30 kilos para verano”. Esta frase suele convertirse en un “En enero hace demasiado frío y además, aún queda mucho para el calor.” Como termina la historia ya lo sabemos. Yo lo sé, termina con otro año perdido donde nuestras promesas terminan con las costuras de nuestros vaqueros y agujerean nuestros cinturones.

Parece ser un bucle perpetuo.

¿Dónde está el error? En mi opinión, en los principales enemigos de la humanidad, las prisas y la impaciencia. Si la humanidad hubiera sido más paciente y no tuviera tanta prisa, los coches no superarían los 90 km/hora y no habría tantos accidentes. O por ejemplo el montaje del alunizaje no habría sido tan cutre. ¿Qué no fue un montaje? Qué malicioso soy.

Tendemos a marcarnos un objetivo siempre demasiado ambicioso, la ambición es buena en personas capaces y con mucha fuerza de voluntad. Si no creéis pertenecer a este grupo de privilegiados, aceptad vuestro potencial, y adaptaos a vuestro máximo, siempre digo que cuando se pide más de lo que uno puede dar, se emprende un tenebroso viaje hacia el fracaso. Si mi coche no pasa de 120, no pretenderé ir a 140.

Se acercan las grandes comilonas de Navidad, inevitables en cierto modo. Y, de hecho, no tenéis por qué intentar evitarlas, es el momento de compartir mesa con nuestras familias. Risas y bocados. Para una persona que se pasa un día entero cocinando, le llena de orgullo ver caras de satisfacción tras saborear los platos que tanta ilusión y esfuerzo han costado. No seáis desagradecidos. Comed, no hay nada que no pueda solucionarse después.

La clave está en ganarse esas comilonas, lo que no puede ser es que empecemos a comer como animales de granja día 23 de diciembre y terminemos de zampar el 7 de enero. Podéis hacerlo si no os importa ganar 6 kilos de grasa. Aspirantes a Papá Noel.

Un buen objetivo es terminar las fiestas con dos kilos más de vuestro peso actual, un peso que puede recuperarse en dos semanas tras las fiestas. Las calles de las grandes ciudades están repletas de luces y de megáfonos corales (menos en mi pueblo, maldita hosca Navidad manacorina), tal ambiente debería animarnos a pasear más de lo normal, caminar supone un gasto de 200-300 calorías por hora. Nunca el cardio será tan bucólico como ahora, aprovechad.

Recuerdo que cuando era pequeño, relacionaba la Nochebuena con la visita a los abuelos a la hora de cenar. Aún puedo oler el chocolate fundido que preparaba mi abuela, lo servía tan caliente que los cristales de su pequeña cocina se empeñaban. Un goloso empedernido casi no cenaría reservándose para tal postre. Nosotros deberíamos cenar fuerte de los pescados, carnes y mariscos típicos para no acabar sucumbiendo a los placeres sucios del azúcar. Sería el Grinch, el compadre del michelín. Recordad que incluso lo más dulce, en exceso, puede amargar. Y encima puede despertaros al día siguiente con un kilo más de remordimiento. Cuidado.

En fin amigos, la Navidad es para disfrutar, soy el primero que prohíbe a sus clientes obsesionarse con la dieta en estos felices días, de hecho no suelo pesar a la mayoría de ellos hasta la segunda semana de enero. Pero sed comedidos, moveos, comed con cabeza, id de compras a pie, cortad leña para la chimenea, fregad los platos, en definitiva, quemad esas futuras calorías venideras. Ganaos el Suchard.

PD: Para los que suelen arrepentirse: “Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.” Charles Dickens.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. Feliz Navidad.
Os dejo, la que es a mi juicio, la melodía más hermosa jamás compuesta. Últimamente suena en un anuncio de televisión, pero nadie será capaz de corromper una celesta caída del cielo como esta.