Os encontráis en el primer blog que me lancé a escribir hace unos años, han pasado muchas cosas desde entonces y lo único que sigue inamovible es mi voluntad de seguir ayudando a esas personas que buscan una palabra de aliento y ánimo. Espero que en mis palabras encuentres tu cobijo. www.joangallardo.es
El ser humano necesita objetivos, metas y por decirlo así, hasta parámetros de control. Está en nuestra naturaleza matemática y es que aunque en el colegio odiáramos las mates la verdad es que acabamos acudiendo a ellas cada 2x3 (6).
"He perdido 0'800 kg"
"La luz ha subido un 3,2%"
"He levantado 2,5 kgs más en sentadilla"
"Hace 15 años no tenía arrugas"
"Con 16 años comía 4000kcal al día y no subía ni 1 gramo"
"Hoy voy a hacer 5 series de 15 repeticiones y así serán 75 en total"
Curioso.
Yo, lo detesto. Y la verdad es que cuando más he disfrutado de mi historia fitness ha sido cuanto más las he dejado de lado. En casa no tengo báscula para pesar la comida y tampoco la tengo para pesarme a mí mismo. No me peso nunca, creo que puedo decir que ya no me importa, y gran parte de la felicidad de la vida llega cuando empiezas a preocuparte por menos cosas cada vez.
Cuando entreno no paro a pensar en qué músculos trabajé indirectamente el día o sesión anterior, ya no, ahora sólo me dedico a entrenar pensando en divertirme y resulta ser que las mates no salen a jugar al recreo, se quedan haciendo horas extra en el aula.
No sé qué porcentaje de carbohidratos y proteína como al día, me guío por lo que siento y aunque en mi trabajo no puedo aplicarlo todos los días considero un éxito supremo cuando un cliente me dice: "Yo Joan, como más o menos lo que quiero, me has enseñado a hacerlo sin tener casi que pensar". BRAVO, HE TRIUNFADO.
En definitiva, dejad las cuentas para los números de la casa, mirad si os han quitado algo de la nómina o si el cajero ha escupido menos dinero que el que dice la pantallita. Para todo lo demás:
MENOS CALCULADORA Y MÁS CORAZÓN
MENOS PORCENTAJES Y MÁS SONRISAS
MENOS ECUACIONES Y MÁS DIVERSIÓN
MENOS NÚMEROS Y MÁS VIDA
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
A veces, los caminos nos pueden
llevar a una dulce rendición, hablo de ese lugar donde termina nuestra
capacidad, donde podemos decir bien orgullosos “hasta aquí, no me queda ni una
gota más que dar”. No hay derrota aquí, hay consciencia de nuestro límite, y
eso, no es para nada algo malo, de hecho, os puedo garantizar que será el
germen de una futura victoria.
Sin embargo, en la mayoría de casos,
ese brusco final en la historia se adelanta, es lo que llamamos, rendirnos.
Normalmente un problema serio tiene
pocas soluciones, pero SIEMPRE, siempre las tiene, en el peor de los casos,
existe una resolución, una forma de disolver nuestros quebraderos de cabeza. Y
no hay más, la ecuación es muy sencilla: para resolver X hay que hacer Y.
Ecuación cerrada.
Entonces nos damos cuenta de que
para un gran problema necesitamos de una gran solución, de una gran fuerza de
voluntad y de un gran esfuerzo. No creo que ninguna situación complicada en
toda la historia de la humanidad se solucionara con un pequeño gesto, o dando
una patada a una lata. No me imagino a Einstein formulando su teoría de la
relatividad en 5 minutos mientras esperaba que empezara su programa favorito de
radio.
En nuestro caso, lo tenemos claro,
si una persona con sobrepeso desea verdadera y realmente dejar de tenerlo,
deberá someterse a una reeducación nutricional y a un plan de ejercicio. NO HAY
MÁS. Todas las vueltas que le queráis dar serán un bonito gesto de imaginación
fantástica. Dejadlo ya, no hay productos mágicos, las braga-fajas son una capa
de pintura verde en un césped con alopecia, la cirugía es cara y peligrosa, no
podréis pasar el resto de la vida comiendo alcachofa únicamente y vuestro
metabolismo no cambiará de la noche a la mañana.
Sólo un camino posible, si no estáis
dispuestos, es que no lo deseáis con la suficiente fuerza, si preferís la
comida en abundancia a convivir cada día a gusto con vuestro cuerpo,
felicidades, habéis elegido qué vida vivir y yo, eso, lo respeto, a comer
amigos.
La elección es vuestra, descubrid dónde se encuentra vuestra fuente de felicidad.
Por otra parte, si ser socio activo
de McDonalds sólo os procura 5 minutos de placer por cada 23’55 horas de
desazón ante el espejo os tengo que decir que sólo una solución se presenta en
el horizonte. Ya lo sabéis, nada de dietas milagros ni prisas, nada de querer
arreglar en dos meses lo que hace toda una vida que estáis estropeando.
¿Os sobran 20 kilos y los queréis
perder para el 1 de julio? Error.
¿Pensáis que en esa tienda que
venden sustitutivos de comidas está la solución? Error.
¿“Pierde 12 kilos en 4 semanas sin
ejercicio”? Error.
¿Qué conoces a una que tiene una
amiga cuya hermana perdió 20 kilos sin hacer dieta ni ejercicio?
Teletienda-error.
No os engañéis, de aquí sólo se sale
remando, y se observa mucho mar por delante, pero si algo bueno os puedo decir,
es que al final, hay tierra, hay una playa preciosa, llena de arena blanca y
palmera que arrojan sombra. Vuestro paraíso.
Esta entrada va dedicada a mi mejor
y más antigua clienta. Vamos Martí, ya conoces el camino, y te está esperando.
Hoy os traigo uno de esos casos muy
especiales, la historia de un chico, muy joven, en muy mala forma, que vino con
menos pretensiones que las que les prometimos en su primera consulta. ¿Qué
quiero decir? Toni vino queriendo perder peso, nosotros le prometimos que su
primer objetivo se quedaría pequeño cuando viera de lo que es capaz con
trabajo, fuerza de voluntad y un poco de pasión.
Toni, antes de empezar su camino.
Desde el primer momento me sentí muy
identificado con su caso, su situación me era familiar, simplemente porque
donde él se encontraba ahora yo hacía años que había vivido. Pude ver mi
antiguo problema de sobrepeso desde fuera, y sabiendo todo lo que aquello me
aportó me volqué en Toni, me propuse que llegara a un punto de forma
superlativo, perder un poco de peso no bastaba, este chico iba a vivir en un
cuerpo que jamás podría haber soñado poseer.
No empezamos bien, después de la primera
semana, engordó casi 1 kilo, en un glorioso intento por hacernos creer que lo
había hecho todo bien nos vimos obligados a hacerle entender que el cuerpo
humano es como la música, pura matemática, y que si había engordado un kilo es
porque no había respetado los parámetros nutricionales que le habíamos marcado.
Entendió al momento que aquí no había nada de fácil, que sólo su puro esfuerzo
lo llevaría al éxito. Nada de engaños o de intentar hacerse amigo de la
báscula. Como le dije bien clarito “tú puedes mentirme, pero la báscula es una
jodida muy sincera.”
A partir de ese momento le obligué a
presentarme semanalmente todo lo que había comido a cada hora. Entonces los
kilos comenzaron a desaparecer, empezó con 87’5 para 1’74 de altura, al poco
llegó a la barrera psicológica de los 80. Pude ver su duda, “es que alguna vez
llegué cerca de ese peso y volví a recuperarlos en poco tiempo”. ¿A quién no le
ha pasado? Ver que la báscula parece reírse de nosotros mostrándonos siempre el
mismo peso hagamos lo que hagamos. En su piel vio como la única barrera que
existe para el ser humano es la de la falta de confianza en uno mismo. “Si
realmente lo quieres, lo conseguirás”, esa frase supuso un acicate en su
propósito, 78 kg, 75 kg… De repente, mientras entrenábamos le dije, “hoy vamos
a echarte un vistazo sin camiseta”. No me lo creía yo, menos él, “¿eso parecen
tus abdominales no?” le dije con cierta sorna. Para Toni, ver un amago de zona
media era poco menos que un milagro, su
cintura era de las más rebeldes que había visto nunca, mucha piel, mucha
grasa y mucha retención de líquidos. El típico caso de alguien que cree que es
imposible que todo eso llegue a irse. Una vez más, aquí lo único imposible es
el propio término, imposible pensar
en imposibles, imposible.
Toni, tras su primera y dura semana. 87'5 kilos.
Hoy Toni pesa 72’5 kilos, 15 menos
en 6 meses. Luce con orgullo un cuerpo trabajado, duro como la roca, con una
cintura minúscula con unos abdominales que parecen pelotas de golf engarzadas.
Su satisfacción es nuestro orgullo. Su mirada agradecida es nuestra mirada
realizada.
Toni, 72'5 kilos. Su esfuerzo ha convertido un sueño imposible en su realidad.
Enhorabuena Toni, clientes como tú
hacen que adoremos nuestro trabajo. De Xisco Serra y un servidor, Joan
Gallardo. Un abrazo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e
Inconformismo.
Hoy empieza el II Congreso Internacional de la Felicidad, ah,
patrocinado por Coca-Cola, muy bien. En él, varios expertos, como Punset y el
mismísimo asesor del Dalai Lama ofrecerán las claves de la felicidad. Vamos,
que pronto harán un congreso para decirnos qué es estar enamorado, deprimido o
motivado.
Algo tan individual y subjetivo como la felicidad de cada uno no puede
ni explicarse ni enseñarse. Y menos bajo la sombra de una multinacional llena
de multimillonarios felices.
Yo opino que cada uno debe ser consciente de dónde se encuentran sus
necesidades emocionales, sin que ningún experto o ninguna conferencia pueda
daros “trucos” o “pistas” para encontrar esa felicidad.
En nuestro caso, podríamos hablar del aspecto físico, ¿aporta felicidad
el aspecto físico? La estadística dice que sí. Y desde mi experiencia, puedo
afirmar que así es. No conozco ni un solo cliente que haya cambiado su
envoltorio corporal y no se mostrara más contento, orgulloso, seguro, realizado...
esperad, que esos son varios de los ingredientes de la felicidad.
El cuerpo puede ser el catalizador, el proyector de nuestro interior.
Algunos de nuestros clientes en el XS Fitness Club han encontrado trabajo por
su nueva mejor apariencia, varios han encontrado pareja y muchísimos se han
reconciliado con su cuerpo. No, no me llaméis superficial, simplemente no soy
hipócrita. Puede que estos ya fueran enormemente valiosos antes de cambiar,
pero ya sabemos lo que vale la primera impresión en esta vida.
Todos curioseamos para saber quién se baja de un gran coche o quién
vive en esa casa majestuosa. La verdad es que es más sencillo gastarse 2000€ en
embellecer nuestro coche que invertir esfuerzo y sacrificio para mejorar
nuestra apariencia.
Puede que vuestra felicidad empiece por gustaros, por ser un buen amigo
de vuestro cuerpo, por conseguir eso que suelen llamar “una gran autoestima”,
quizás al lograrlo os encontréis igual de vacíos que antes, pero en todo caso,
la felicidad empieza en la búsqueda de la misma.
Un abrazo amigos.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
“Hay
que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”
-Mao Zedong.
Dejando de lado posibles tintes bélicos esta cita supone la declaración
perfecta del estilo de vida que cada ser humano debería adquirir como propia.
Normalmente sólo luchamos por algo si creemos firmemente que vamos a
conseguir la victoria, si observamos un atisbo de derrota en el horizonte puede
que ni tan siquiera nos prestemos a la batalla. Error.
No puedo evitar emocionarme cuando veo una carrera de atletismo de larga
distancia. Veréis cómo siempre hay una corredora que se rezaga del resto, se ve
que llegará la última a varias decenas de segundos que la campeona. Aún así,
entrará esprintando a la meta. Mucha gente diría “si yo soy ella me retiro,
total, no va a ganar y lo sabe desde el segundo 30 de carrera”. Que levante la
mano quien no haya pensado así nunca. Pues os diré que esa es realmente la
lucha que importa, la que tiene consigo misma, esa es su deuda, su pelea y no existe
nada más valioso que dar lo mejor que cada uno tiene dentro, aunque sepas que
no vas a ganar.
No hay mayor inspiración que la auto-superación. OS LO DEBÉIS.
Las derrotas son el germen de futuras victorias.
¿Habéis tropezado alguna vez con una piedra en mitad de la calle? ¿Cuál es
el paso que disteis que os hizo tropezar? ¿El que precedió el tropiezo o el
primer paso que lanzasteis a la calle?
No sabemos dónde puede gestarse la derrota, pero sí dónde se forman las
victorias.
Se acerca el verano, hay tiempo, pero puede que sea muy absurdo negar la
evidencia de que este verano no sea el vuestro. No os desaniméis, si en vuestra
mente sólo aparece el verbo “luchar”, este verano puede ser el riego del
próximo.
Olvidaos de fechas, estaciones y momentos, que cada día sea una contienda
luchada y ganada, al final no habrá resquicios para el fracaso.
Joan
Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
Este extracto de Love will tear us apart de Joy Division explica con bastante claridad
lo que sucede cuando la monotonía y la rutina se adueñan de nuestras vidas. Es
algo que podemos aplicar al amor, al trabajo, a nuestras relaciones y como no,
a nuestros propósitos, en nuestro caso, en nuestro objetivo hacia un cuerpo más
saludable y que catalice todo nuestro potencial interior.
Aunque cierto es que yo mismo
disfruto de ciertas rutinas diarias, intento siempre aportar algo diferente a
cada día de mi vida. Nunca practico el mismo entrenamiento, nunca como igual y
siempre intento variar las pautas pre y post-entrenamiento. Hablo de algo tan
sencillo como cambiar el orden de los ejercicios, el número de repeticiones por
serie o incluso el descanso entre series. Existen mil parámetros que me permiten
huir de la monotonía, hasta puedo cambiar la música de fondo durante mi
entrenamiento para que mis últimas series coincidan con algún temazo rockero
que catapulte mi depósito de reserva.
Si algo os puedo asegurar desde mi
punto de vista como Entrenador Personal es que como rocéis por un momento el
aburrimiento y la falta de pasión en lo que hacéis, entraréis en una dinámica
negativa que terminará en debacle sin remedio. Es necesario provocar y buscar
cambios casi constantemente para que nuestra motivación se mantenga siempre en
su máximo nivel.
En mi trabajo es importante observar
cuando un cliente entra en esa espiral. De repente la pérdida de peso se
ralentiza, pasan de perder 900 gramos por semana a perder 500. Admiten que
empiezan a cansarse, muy contentos pero se empiezan a cansar. En estos momentos
yo hago lo siguiente:
-¿Cuál es tu comida favorita?
-¿Para qué? Si de todas formas no
podré comerlo….
-¿Cuál es tu comida favorita?
- El helado.
- Tras cada entrenamiento te comerás
un helado, un Magnum. Es una obligación, parte de la dieta.
La semana siguiente, se suben a la
báscula y… magia. 1 kilo menos. Es el encanto de la motivación. Pensando que si
no hay entreno no hay helado, suelen entrenar un par de días más por semana, y
al saber que “pecan” una vez al día, se controlan más el resto del día. Fácil,
a veces, menos es más.
A continuación os ofrezco una serie
de consejos para escapar del maldito remolino de la monotonía:
-Si os aburrís en la sala de pesas,
pedid un cambio de entrenamiento a vuestro Personal Trainer.
Puedo conseguir lo que ME PROPONGA
-Si no tenéis contratados los
servicios de un entrenador, elaborad una tabla semanal con los ejercicios que
más os gustan, el rango de repeticiones que más os place hacer y la duración
que queráis, aunque el entrenamiento dure 20 minutos. Siempre es mejor 10
minutos a tope que 1 hora al 50%.
-Preparaos una lista de vuestras
canciones favoritas en el mp3 para motivaros en vuestro entrenamiento.
-Buscad un compañero de
entrenamiento. Es importante que lo elijáis bien, no se trata de entrenar con
el futuro campeón del mundo ni con vuestro compi de cañas. Buscad alguien
agradable y de vuestro nivel, espolearos el uno al otro.
-Preparad una “ceremonia” pre y
post-entreno. Id a hacer un buen café antes, y tomaros vuestro batido
post-entrenamiento con tiempo y tranquilidad, sentados mientras leéis la prensa
del día o alguna revista especializada.
-Id a entrenar a una hora diferente.
-Pedid un cambio en vuestra dieta, a
veces un pequeño cambio cambiará radicalmente vuestro día a día.
-Haced un resumen diario de vuestros
actos. Reflexionad y puntuad vuestro nivel de sacrificio, quizás descubráis
dónde y cómo ejecutar un cambio urgente.
Hay muchos más, pero creo que ya
tenéis un par de armas nuevas para seguir en pie de guerra con total capacidad.
Recordad que no hay nada más poderoso que una mentalidad fuerte y con
determinación.
Si uno cree en si mismo no hay
dificultad imposible, si no retos apetecibles.
Un abrazo muy fuerte a todos los que esperáis cada lunes una
nueva entrada. Sois mi motivación y mi deseo de seguir escribiendo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
¿Y si resulta que tenéis el peor
metabolismo de la historia?
¿Y si resulta que simplemente,
estáis predestinados a cargar con la carga del sobrepeso sobre vuestras vidas?
¿Y si resulta que, como lleváis años
diciendo, no tenéis nada de fuerza de voluntad?
¿Y si resulta que es cierto que el
componente hereditario, en vuestro caso, es insalvable?
¿Y si resulta que, inevitablemente,
la vida os empuja a comer para olvidaros de vuestros problemas?
¿Y si resulta que sólo la comida os
hace felices?
¿Y si resulta que no hay nada que
hacer?
¿Y si resulta que nacisteis sin
abdominales?
¿Y si resulta que es verdad que a
vosotros “os engorda” todo?
Vaya…menudo panorama. No sabría qué
hacer, ni qué deciros. Muchas adversidades para un proyecto tan grande. Parece
ser imposible ver la luz entre tanta penumbra. Pero…
¿Y si resulta que vuestro cuerpo
funciona fisiológicamente casi igual que, por ejemplo, el mío?
¿Y si resulta que os digo que el
metabolismo puede acelerarse de igual forma que puede ralentizarse?
¿Y si resulta que la fuerza de
voluntad no es más que una habilidad que puede entrenarse, y ergo, mejorar?
¿Y si os digo que mi padre pesaba 55
kilos a los 24 años?
¿Y si resulta que la vida es
demasiado bonita como para que la comida sea lo único que puede mejorarla?
¿Y si resulta que la comida es sólo
gasolina?
¿Y si resulta que aún no lo habéis
intentado realmente ni una sola vez en vuestra vida?
¿Y si resulta que vuestros
abdominales están en el banquillo deseando salir a jugar?
¿Y si resulta que, sin ninguna duda,
tenéis el potencial?
¿Y si resulta que esto es la vida y
que sólo vosotros, por suerte, tenéis el control sobre ella?
¿Y si resulta que vuestra mente,
posee el control de vuestro cuerpo y sois realmente capaces de llegar donde
queráis?
¿Y si resulta que la vida siempre
nos da la opción de luchar…?
¿Y si resulta que la vida es
maravillosa…?
Controlad vuestra mente, disfrutad de vuestro cuerpo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
En esta segunda parte de los “fallos
repetidos”, veremos una serie de conductas que no pocas veces han acabado en el
abandono del cliente. Se centran en la terrible habilidad del ser humano para
crearse excusas y auto-engañarse.
En el despacho del XS Fitness Club
me han llegado a jurar por sus hijos que no se habían saltado la dieta después
de haber engordado 1,5 kgs en una semana. Yo mismo me he llegado a jugar mi ajado coche contra un cliente que
prometía haberlo hecho todo bien y que finalmente confesó no haber hecho ni un
solo día completo de dieta estricta. En compañía de mi jefe y mejor amigo Xisco
Serra hemos visto de todo, conocemos todas las excusas posibles, y aún así hay
personas que piensan que poseen la original. Pues no, las he oído todas.
Personalmente me hace mucho más feliz que me digan “mira Joan, no he cumplido,
pero a partir de hoy me voy a esforzar al 100%”. Algo que se repite en los
clientes que han logrado los cambios físicos más espectaculares es la
sinceridad. Cuando una mujer se despoja de pretextos y admite su presente y su
realidad, puede lograr el físico que desee. Lo mismo sucede con los hombres,
los que han dado la cara entrenamiento tras entrenamiento han logrado el cuerpo
que no podrían ni soñar no ha mucho tiempo.
Tristemente hemos adquirido la rara
y poco sana costumbre de sacudirnos las culpas como quién se quita una mota de
polvo de la chaqueta. Vivimos en una sociedad en la que si un profesor castiga
a un alumno, el padre del mismo se planta en su despacho para amenazarlo de
muerte, o incluso para agredirle. Aparcamos en lugares prohibidos y nos comemos
al policía que nos multa. Salimos a la calle y si llueve maldecimos al cielo.
Veamos dichas conductas, seguro que
os veis reflejados en ellas. Lo sé porque he pasado por ahí. Nadie nace con una
fuerza de voluntad perfecta:
-Saber perder: El enfado
de un cliente que no consigue el resultado deseado sólo es comparable al nivel
de su justificación. Mi trabajo es muy sencillo desde el punto de vista
teórico: calorías + tipo de alimento + gasto calórico= éxito. Lo difícil es
conseguir que dichos clientes se apliquen al 100%. Pero claro está, cuando alguien
paga por algo, sobreentiende que todo debería ser más fácil, o en otras
palabras, tener un entrenador personal no asegura el éxito, es más sencillo,
pero yo sólo ofrezco la mejor pala y el mejor pico, no voy a construir la casa.
Siempre que perdamos alguna partida del juego de la vida, deberíamos aceptar
nuestra derrota y aprender de ella. Es lo que llaman experiencia. Experiencia es
aprender, no vivir.
-Falta de un buen Motivo: Un gran error, en este mundo se suelen necesitar grandes motivos para
lograr grandes cosas. Debéis encontrar algo por lo que moveros antes de echar a
andar. Da igual la fuente. Un buen motivo puede ser lograr descubrir esos
abdominales que jamás habéis logrado ver. Dar celos a vuestra ex puede ser un
gran acicate. Que el guaperas de turno se fije en vosotras puede lograr que la
cinta de andar haga más kilómetros que nunca. No importa. Siempre digo que “el
fin justifica el motivo, no el medio”, casi como Maquiavelo.
-Pérdida de la Perspectiva: Un punto importantísimo, vital. Jamás debemos perder la perspectiva, no
ayuda nunca. He visto como hombres que sólo medio año atrás portaban un
sobrepeso de 20 kilos se quejaban de que los abdominales inferiores se
resistían a salir. Es como el empresario que pasa de ganar 6000€ a ganar 4000€
en plena crisis, y se queja. Hay que aprender a mirar la vida desde lejos, con
una amplia visión, donde podamos ver claramente el pasado, el presente y el
futuro inmediato. ¿Quién no firma perder 15 kilos en un año? ¿Cualquiera
verdad? Pues la verdad es que después de pocas semanas, mis clientes desean perderlos
en un par de meses. Es lo que tiene descubrir la facilidad y sencillez del
camino, que provoca impaciencia y ganas de correr. Recordad de dónde venís,
dónde estáis y dónde se encuentra vuestra meta.
Ahora ya conocéis los mayores
errores en el mundo del fitness y el bienestar. Sin duda debería ser más
sencillo conociendo qué no conviene hacer. Ahora sí, ya sabemos que el humano
es el único animal capaz de tropezar 2 veces en la misma piedra. Pensamiento
optimista, el ser humano es capaz de tropezarse una y otra vez con la misma
piedra.
Prestad atención al siguiente vídeo, además de inspirador, carga de esperanza y de amor. No apto para lacrimógenos.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e
Inconformismo.
Un estudio de Lewis Terman de 1921 en la Universidad de Stamford sobre 1528 niños superdotados reveló que hay tres factores más importantes que la mera inteligencia cuando se trata de los logros: la seguridad, la perseverancia y la tendencia a definir objetivos.
¿Qué sencillo verdad? “Definir objetivos”. Algo tan simple como saber para qué nos levantamos por la mañana. Para qué vamos a trabajar. Para qué nos peinamos y nos vestimos bien. Para qué vamos a entrenar. Para qué intentamos hacer dieta (y digo intentamos). En definitiva, qué diablos hacemos aquí. Pues bien, algo tan sencillo como saber qué rumbo tienen nuestras acciones es algo casi inaudito en las personas. Recuerdo una vez, hace años, tendría yo unos 20, cuando después de horas clavando grapas en un sofá, me di cuenta de que era muy joven y ya me encontraba haciendo algo que no me gustaba. Me pregunté, ¿Por qué estoy haciendo esto si no me gusta? Sentí tal angustia que acabé en urgencias sometiéndome a un electro-cardiograma.
Existe una película, llamada “Trabajo basura”, que habla sobre ello. En un gran momento del film, el protagonista le comenta a un amigo que si fuera millonario, lo único que desearía hacer es estar tumbado todo el día en el sofá mirando la tele. El amigo le contesta que para hacer eso no hace falta ser millonario. Este hombre no conocía su rumbo, por lo tanto, no podía ni dar un solo paso con sentido. Tenía la utopía de la felicidad como algo inalcanzable y sin embargo la tenía al alcance.
De repente el frío del otoño ha cubierto nuestros huesos de fina escarcha, y nos hemos dado cuenta de que ya no va a volver a hacer calor. La verdad suele ser fría dicen. Observo cómo muchos clientes ya no hacen dieta con el mismo fervor que en junio o julio. Normal. Capas de ropa difuminan nuestra figura, no hay urgencia, no hay amores sueltos que impresionar. Ya no se depilan.
¿Os sucede que ya no podéis seguir la dieta a raja-tabla? ¿El cardio es una odisea por los lares de Dante? Repito, es normal. Loque no es normal, es querer dar más que lo que la lógica permite, simplemente no es el momento. ¿Os cuento mi rumbo? Allá voy:
Después de 4 meses de preparación, me he propuesto seguir comiendo sano, pero sin privarme absolutamente de nada de lo que me apetezca, y esto no quiere decir tragar como un desagüe. Quiere decir que cada día como fruta, carne o pescado, verduras, pan, tubérculos y cereales. De toda clase. Y sobre todo, si quiero ir a cenar fuera algún día, voy, sin remordimientos, porque es el momento de hacerlo. ¿Entreno? Sí, más que nunca. ¿Por qué? Porque sin una dieta que no permita un crecimiento muscular, ahora es el momento de mejorar. ¿Que puedo coger un poco de grasa? Sí, dos raciones por favor.
Es el momento de disfrutar de todo, de la Navidad, de entrenar duro, de pasear, de comer lechona y de comer pollo a la plancha, de comer turrón y de ponerle sacarina al café.
Mi rumbo me dice que voy hacia un día feliz tras otro, y no hay mejor forma de ser feliz siempre que intentar serlo día tras día. Definid vuestro rumbo y sabréis, al menos, que calzado poneros.
Yo sé por dónde camino, hacia donde voy y cómo tengo que hacerlo.
Muchas personas que anhelan la inmortalidad no saben qué hacer una tarde de domingo lluviosa.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
Hablando de caminar sin rumbo, aquí tenéis a Chris Martin, antes de que el dinero corrompiera una buena banda de música.
Varios estudios han demostrado que el dolor emocional acaba afectando a áreas fisiológicas de nuestro cuerpo. Es decir, un corazón roto puede acabar en depresión, y una depresión en una anemia, y una anemia en una leucemia, y una leucemia puede poner un amargo punto final a una vida.
Sé que acabo de sonar muy dramático, lo sé. Pero no acabo de hacer ciencia-ficción, el mundo está lleno de estos casos. Siempre digo que si nuestra cabeza no está bien, no merece la pena empezar nada, será como intentar solucionar una operación matemática utilizando un diccionario.
Lo vivo día a día con mis clientes de entrenamiento personal, antes de empezar con una persona un plan de adelgazamiento o de musculación, mi primera tarea es averiguar su estado emocional. Tengo que conocer, en primer lugar, por qué ha decidido ponerse en forma, si el motivo es un desamor, el fracaso está asegurado. Si en cambio, la razón tiene que ver con algún propósito de auto-superación, he llegado a ver transformaciones espectaculares. Mi segunda tarea es intentar elevar sus aptitudes mentales mediante un trabajo psicológico, la mayoría de veces a base de refuerzos positivos “muy bien, sigue así, estoy orgulloso de tu trabajo”, y otras veces no me queda más remedio que darle una buena colleja, incluso debo ponerme en la piel del sargento de artillería Hartman (La chaqueta metálica) y soltar alguna burrada del tipo “esto es una mierda.” Hago lo que debo hacer para llevar a mis clientes donde ahora no son capaces ni de soñar.
Como entrenador personal, de lo que me siento más orgulloso no es de los kilos de grasa que alguien pierde o de los kilos de músculos que el otro gana. Me siento terriblemente orgulloso de los cambios mentales, emocionales y psíquicos de mis clientes. Recuerdo a bote pronto, el chico que una vez entró en el gimnasio con la cabeza gacha y que después de 8 meses era el rey de las discotecas y se tenía que sacudir las chicas de encima. Recuerdo esa señora con depresión que al cabo de 5 meses vi arreglada, maquillada y perfumada bailando en el salón de un restaurante. Recuerdo la carta de agradecimiento de un cliente asegurándome que, de no ser por mí, habría vuelto a caer en las drogas. La verdad es que estas cosas me abruman, no quiero pensar que mi influencia puede ser tan alta porque supone mucha presión sobre cada gesto o palabra que digo o hago, pero a la vez pienso “no pasa nada, si alguien puede manejar esa presión, soy yo.”
Os recomiendo que si alguna faceta de vuestra vida está empezando a afectar a vuestro estado de ánimo, os olvidéis del resto de esfuerzos vanos que hacéis al día y os centréis en solucionarlo. Porque la tristeza, el desánimo, la desmotivación, la depresión, la desidia e incluso la pereza son el virus real de la vida, capaces de bloquear cualquier intento de disfrutar de nuestra existencia. Y yo os aseguro que sé de lo que hablo, porque ya he estado ahí. Y la vida es maravillosa, no concibáis otra forma de vivir que no sea la de pasar todo el día haciendo cosas, disfrutar de nuestros trabajos (si no os gusta, ¡pasaos el día buscando otro!), paseando, jugando, riendo, entrenando, hablando, cantando, bailando o saltando. Como queráis, no hay normas al respecto. Simplemente vivid, no existáis.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
De todos los atributos y rasgos que puede poseer el ser humano, el sentido de la justicia es, en mi opinión, el más importante, el más global, el camino a seguir en la vida, Justicia.
Pocas sensaciones nos entristecen más que un acto injusto hacia nuestra persona. Creo que todos recordamos ese momento, donde entre lágrimas nos lamentábamos de algo injusto balbuceando un quebrado “no es justo, no es justo”. La amargura que nos provoca una injusticia es algo que no tiene comparación, es la mezcla de la impotencia y la angustia sazonada con ácida amargura.
Os voy a contar un cuento…
Un día, un niño entra en la oficina de su padre, donde la secretaria le recibe. El chico, debe pedir permiso para entrar a ver a su padre. La secretaria, a través del interfono, le dice al padre que su hijo espera, por el altavoz se escucha un hastiado “Bueno, que pase, rápido.”
El chico entra con cara triste, antes de que pueda coge asiento, el padre, sin levantarse de su silla, le dice:
-¿Qué pasa? ¿No la habrás liado en el cole no?
-No papá, es el abuelo.
-¿Qué demonios le pasa ahora? No creo que sea grave, si no me habrían llamado del asilo.
-No le ha pasado nada, simplemente me ha dicho que tiene frío ahí, pide por favor que le compremos una estufa.
-¿Una estufa? He estado en el asilo y hace buena temperatura, que no se queje tanto, que me estoy partiendo el lomo para que esté en esa residencia que me cobra un dineral cada mes.
-Papá, acabo de estar con él, y hace frío, además, el abuelo es mayor y casi no puede moverse, es normal que tenga frío.
-¡Ni hablar! Que se la compren los del asilo que para eso les pago. Cómprasela tú de tu paga si tanto te importa.
El niño sin decir ni una palabra más, sale del despacho con los ojos empapados, pero con los dientes apretados.
Al llegar a casa, el padre observa al chico sentado en una alfombra con una manta en una mano y unas grandes tijeras en la otra, ya ha cortado un gran pedazo. El padre le dice:
-¡Pero qué demonios estás haciendo!
-Se llama anticipación.
-¿Anticipación? ¿Qué estás diciendo?
-Sí papá, me estoy anticipando al futuro, estoy cortando media manta para el abuelo, necesito la otra media.
-¿Para ti?
-No papá, la otra media manta es para ti cuando te hagas mayor.
La justicia debería ser el combustible que moviera el motor del mundo, no sólo en las grandes cosas como los gobiernos, mercado bursátil, energía o en las guerras. Todos podemos empezar a ser justos en nuestras acciones en nuestro día a día, en cómo tratamos a lo demás y en cómo nos tratamos a nosotros mismos.
El gran Víctor Hugo siempre decía que es fácil ser bueno, que lo complicado es ser JUSTO.
Joan Gallardo. Fuerza, motivación e inconformismo.