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lunes, 26 de mayo de 2014

El Destino Es Un Pez Mojado.

Uno no llega a su camino sin haber andado otros antes. Así de claro. Ya sea por gatuna curiosidad, por errores propios o por inevitables leches de la vida, parece ser imposible atinar con nuestro destino a la primera. El destino es como ese primer pez que pescamos de niño, lo cazamos antes de lo que nos creíamos, tiramos fuerte de él hasta que viene oliendo a plato caliente, le quitamos el anzuelo mientras lo cogemos con las manos para hacernos la foto, pero precisamente es al apretarlo fuerte cuando se nos escurre de nuevo dirección al mar. El destino es un pez mojado.

Entonces te quedas con tu caña vacía y piensas en el pez que ya no tienes, en lo que te habías esforzado, la suerte que habías tenido y finalmente en las lombrices que te quedan en el húmedo serrín de la cajetilla.

Ninguna te parece mejor que el pez que ya tenías sujeto entre los dedos. Algunos se irían a casa, algunos volverían a tirar la caña y otros simplemente se quedan sentados mirando el mar a ver si el pescado huidizo vuelve a asomar la cabeza, como si lanzarse hacia el mar a buscarlo fuese una opción válida.

Tú que lees ahora lo ves claro: a seguir pescando, ¿no?. Pues muchos no lo ven así cuando hablamos de la vida. Y, amigo, te digo yo que la vida es así. Pase lo que pase siempre tienes caminos, opciones llenas de matices para ir a por ellas. Y quizás debería tranquilizarte el hecho de que, al final, no importa lo bueno que te pareciera lo que ya tenías, porque si no tenía que ser tuyo... simplemente no valía la pena estrujarlo tanto.



Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿En Qué Pensaba?

"¿Cómo lo hiciste Joan? ¿Cómo podías seguir haciendo burpees de 10 en 10 tras 9 horas? ¿Cómo podías seguir impulsándote con los brazos hacia arriba? ¿Cómo superaste los calambres y las lesiones que ahora tienes? ¿En qué pensabas cuando querías irte a casa?"

Estas preguntas se han repetido a lo largo de toda la semana, hasta personas que viven a miles de kilómetros de Mallorca han tenido que colmar su curiosidad preguntando por correo electrónico. Mi página web www.joangallardo.net ha visto sextuplicadas sus visitas debido a la búsqueda de estas cuestiones en la CRÓNICA que escribí al día siguiente. Me encantaría poderlas haber contestado con la exactitud que me gusta exponer siempre, pero es imposible. Muchas de ellas escapan a mi propia comprensión pero voy a intentar hacer un acercamiento tranquilo de vuelta al día 8 de Diciembre repasando los momentos más duros de ese día incluso momentos que aún no he contado a nadie, porque eso sí que lo recuerdo MUY BIEN. Volvamos atrás...

-500 Burpees. Al llegar a los 500 Burpees noto un pinchazo en el lumbar, en el mismo punto exactamente que noté 5 días atrás en mi último entrenamiento de la semana, cada vez que bajo a la flexión noto como la cadera cae al suelo como si no hubiera sostén donde apoyarse, la pared abdominal se estira hasta doler. Sé que no voy a poder contar con estos vitales músculos en su plenitud pero lo salvo aumentado el trabajo de brazos y pierna. Es el primer momento que el cuerpo empieza a dar señales de que no va a ser fácil pero tiro de recursos para buscar otra forma de hacer las cosas.



-1000 Burpees. Tras cuatro horas y media llego a los 1000, los codos me duelen bastante, pero con Ibuprofeno voy controlando un poco las sensaciones, cardiopulmonarmente me encuentro mejor de lo que creía pero para mi sorpresa noto cómo me empiezan a temblar los brazos, en concreto el tríceps (señal de que pronto empezarán los calambres). Inmediatamente pido una tónica para intentar parar esos malditos tirones, dos clientes que permanecen a mi lado desde las 12 miran preocupados mientras mi pareja y un buen amigo corren al bar a por más tónicas. Intento pensar que ya llevo la mitad, que ahora es una cuenta atrás pero no encuentro consuelo en ello. Miro la foto de mi hijo y empiezo los siguientes 1000.
-1230 Burpees. Lo peor. Al terminar esa repetición cuádriceps, tríceps, abdomen y lumbar me fallan a la vez provocándome un intenso dolor que da con mis huesos en el suelo retorcido de angustia. Lo primero que pienso es: "se acabó, no puedo hacer 770 burpees con los músculos así, además la media ya me fallará y acabaría pasada la medianoche...". Me siento y recibo masajes, cremas, hielo, tónica, comida y aliento de parte de la gente que permanece ahí aún siendo mediodía. Los miro pero nadie dice nada, como si les preocupara decir o hacer algo que me haga abandonar, o peor para ellos: decir o hacer algo que me haga seguir. Tras media hora me lanzo al suelo y los calambres siguen en el tríceps pero descubro que si tras la flexión y el impulso doblo rápido los brazos parece ser que el tirón cede. Sin duda mucho más difícil pero si me permite seguir ya me vale. Respiro, beso la foto de mi hijo y sigo adelante.

-1400 Burpees. Tardo mucho en hacer apenas 200 y un buen cliente y amigo me dice: "verás cómo a partir de las 1500 te parecen menos". Hace mucho frío y empiezo a marearme con cada burpee. El corazón va extrañamente lento, bradicardia: no podrás parar esto sin mi permiso. Cuando alcanzo los 1460 parece que jamás van a llegar los 1500 burpees pero una visita especial me hace llegar a esa cifra en unos 5 minutos. Al acabar veo como la uña del dedo gordo del pie se está despegando. Una más.

-1600 Burpees. Tengo ganas de vomitar. Tanto subir y bajar me provocan mis viejos episodios de vértigo. Cada repetición que hago pienso que será la última antes de vomitar. Tengo arcadas, mi pareja me pregunta cómo estoy y yo le guiño un ojo y sonrío. Sé que no puedo mostrarme mal de salud porque los que me quieren me pararán y aunque se lo agradezco en el alma, no era día para eso, simplemente abandonar no es una posibilidad.

-1800 Burpees. Última hora. Sólo me queda una hora para terminar, pero siguen siendo 200 repeticiones agónicas. Aunque casi no puedo andar me niego a hacer menos de 10 cada vez, tienen que ser 10 siempre, sino no llegaré jamás. Hago algunas con vomito en la boca que voy escupiendo disimuladamente. ¿Cómo sigo adelante? Antes de empezar repito el mismo ritual para perder la noción de lo que estoy haciendo y pasar a modo automático. Doy vueltas, cojo aire, me coloco en el centro, miro al cielo, me agacho y miro a la izquierda, a la foto de mi hijo que vela cada repetición. No me doy cuenta y llegamos a las 1900.

-1900 Burpees. Estoy roto, tengo ganas de llorar por no tener a mi lado a la persona más importante pero sonrío al pensar en el día que pueda enseñarle ese ya imborrable 8 de diciembre de 2013. Esos burpees que no iban a costar o que iban a pasar rápido no llegan nunca. Pero ahora es diferente, la plaza está llena de amigos, por cada diez que hago 5 son suyos, me duele hasta respirar pero ellos me alivian. Ellos y esa foto que sigo mirando antes de cada 10 repeticiones. De los 1930 a los 1990 sí que se cumple, me pasan volando.

-1990-2000 Burpees. Antes de acercarme a mi lugar para los últimos 10 una persona me dice: "Ahora disfrútalos Joan", y me pongo a llorar al sentir los ánimos, palmadas en la espalda y algunas lágrimas casi compasivas. Al llegar pienso que pudiera ser perfectamente que durante esas 10 últimas mi cuerpo se rompiera o colapsara, por eso cojo la foto de mi hijo que tenía a mi izquierda y la pongo junto a mí en el suelo, cada repetición es un beso. En la última la cojo del suelo, le doy las gracias, un "te quiero" y un estertor. Esa pieza ya está cazada. 

Muchas cicatrices quedarán, pero muchas menos que memorias infinitas para recordar.

Así lo conseguí.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

www.joangallardo.net
"Sólo tienes que desear levantarte UNA VEZ MÁS
de las veces que te has caído"



viernes, 6 de diciembre de 2013

Pedir Perdón, Perdonar.

Hoy ha muerto uno de los hombres del último siglo, Nelson Mandela. Y si algo me viene directamente al pensamiento al escribir sobre él es la palabra PERDÓN. Para mí Mandela representa como nadie el gesto puro de perdonar, de ser injustamente tratado y ser capaz de deshacerse del tentador odio para convertirlo en un verdadero acto de perdón. Envidio esa capacidad.

Hay dos tipos de personas en el mundo, los que siempre piden perdón y los que siempre perdonan.

Ojalá no fuera así, en mí caso particular siempre intento pensar mucho en cómo se siente el ser humano que se encuentra cerca de mí de modo que no pueda ofenderle ni herirle al hablar o hacer algo. Suelo buscar la forma más rápida y eficaz de no invadir los sentimientos de nadie, por eso he tenido que pedir perdón muy pocas veces en mi vida. Y quizás por eso, porque pienso mucho en los demás, me cuesta perdonar cuando no lo hacen conmigo.

Me gustaría ser como Mandela en ese aspecto.

Cuando era niño siempre me llevaba galletitas con un par de onzas de chocolate al colegio para merendar y siempre preguntaba a los otros niños si querían, un día llegamos tarde y olvidé la merienda en casa, al llegar al patio no tenía qué comer, pedí un poco de merienda a los otros niños y nadie me dio. Estuve 2 semanas sin hablarle a nadie. Supongo que es uno de mis defectos más grandes. Un defecto que equilibra la virtud de la empatía. Esta claro que no sé sentarme en dos sillas a la vez.

Y vosotros: ¿Perdonáis tanto como pedís perdón?

Ojalá fuéramos todos un poco Madiba.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 16 de abril de 2012

Antes y Después II. Toni Perelló, Su Voluntad se volvió Realidad.


Hoy os traigo uno de esos casos muy especiales, la historia de un chico, muy joven, en muy mala forma, que vino con menos pretensiones que las que les prometimos en su primera consulta. ¿Qué quiero decir? Toni vino queriendo perder peso, nosotros le prometimos que su primer objetivo se quedaría pequeño cuando viera de lo que es capaz con trabajo, fuerza de voluntad y un poco de pasión.
Toni, antes de empezar su camino.

Desde el primer momento me sentí muy identificado con su caso, su situación me era familiar, simplemente porque donde él se encontraba ahora yo hacía años que había vivido. Pude ver mi antiguo problema de sobrepeso desde fuera, y sabiendo todo lo que aquello me aportó me volqué en Toni, me propuse que llegara a un punto de forma superlativo, perder un poco de peso no bastaba, este chico iba a vivir en un cuerpo que jamás podría haber soñado poseer.

No empezamos bien, después de la primera semana, engordó casi 1 kilo, en un glorioso intento por hacernos creer que lo había hecho todo bien nos vimos obligados a hacerle entender que el cuerpo humano es como la música, pura matemática, y que si había engordado un kilo es porque no había respetado los parámetros nutricionales que le habíamos marcado. Entendió al momento que aquí no había nada de fácil, que sólo su puro esfuerzo lo llevaría al éxito. Nada de engaños o de intentar hacerse amigo de la báscula. Como le dije bien clarito “tú puedes mentirme, pero la báscula es una jodida muy sincera.”

A partir de ese momento le obligué a presentarme semanalmente todo lo que había comido a cada hora. Entonces los kilos comenzaron a desaparecer, empezó con 87’5 para 1’74 de altura, al poco llegó a la barrera psicológica de los 80. Pude ver su duda, “es que alguna vez llegué cerca de ese peso y volví a recuperarlos en poco tiempo”. ¿A quién no le ha pasado? Ver que la báscula parece reírse de nosotros mostrándonos siempre el mismo peso hagamos lo que hagamos. En su piel vio como la única barrera que existe para el ser humano es la de la falta de confianza en uno mismo. “Si realmente lo quieres, lo conseguirás”, esa frase supuso un acicate en su propósito, 78 kg, 75 kg… De repente, mientras entrenábamos le dije, “hoy vamos a echarte un vistazo sin camiseta”. No me lo creía yo, menos él, “¿eso parecen tus abdominales no?” le dije con cierta sorna. Para Toni, ver un amago de zona media era poco menos que un milagro, su  cintura era de las más rebeldes que había visto nunca, mucha piel, mucha grasa y mucha retención de líquidos. El típico caso de alguien que cree que es imposible que todo eso llegue a irse. Una vez más, aquí lo único imposible es el propio término, imposible pensar en imposibles, imposible.

Toni, tras su primera y dura semana.
87'5 kilos.
Hoy Toni pesa 72’5 kilos, 15 menos en 6 meses. Luce con orgullo un cuerpo trabajado, duro como la roca, con una cintura minúscula con unos abdominales que parecen pelotas de golf engarzadas. Su satisfacción es nuestro orgullo. Su mirada agradecida es nuestra mirada realizada.

Toni, 72'5 kilos. Su esfuerzo ha convertido un sueño
imposible en su realidad.
Enhorabuena Toni, clientes como tú hacen que adoremos nuestro trabajo. De Xisco Serra y un servidor, Joan Gallardo. Un abrazo.



Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Estudiando la felicidad?


Hoy empieza el II Congreso Internacional de la Felicidad, ah, patrocinado por Coca-Cola, muy bien. En él, varios expertos, como Punset y el mismísimo asesor del Dalai Lama ofrecerán las claves de la felicidad. Vamos, que pronto harán un congreso para decirnos qué es estar enamorado, deprimido o motivado.

Algo tan individual y subjetivo como la felicidad de cada uno no puede ni explicarse ni enseñarse. Y menos bajo la sombra de una multinacional llena de multimillonarios felices.

Yo opino que cada uno debe ser consciente de dónde se encuentran sus necesidades emocionales, sin que ningún experto o ninguna conferencia pueda daros “trucos” o “pistas” para encontrar esa felicidad.

En nuestro caso, podríamos hablar del aspecto físico, ¿aporta felicidad el aspecto físico? La estadística dice que sí. Y desde mi experiencia, puedo afirmar que así es. No conozco ni un solo cliente que haya cambiado su envoltorio corporal y no se mostrara más contento, orgulloso, seguro, realizado... esperad, que esos son varios de los ingredientes de la felicidad.
 
El cuerpo puede ser el catalizador, el proyector de nuestro interior. Algunos de nuestros clientes en el XS Fitness Club han encontrado trabajo por su nueva mejor apariencia, varios han encontrado pareja y muchísimos se han reconciliado con su cuerpo. No, no me llaméis superficial, simplemente no soy hipócrita. Puede que estos ya fueran enormemente valiosos antes de cambiar, pero ya sabemos lo que vale la primera impresión en esta vida.

Todos curioseamos para saber quién se baja de un gran coche o quién vive en esa casa majestuosa. La verdad es que es más sencillo gastarse 2000€ en embellecer nuestro coche que invertir esfuerzo y sacrificio para mejorar nuestra apariencia.

Puede que vuestra felicidad empiece por gustaros, por ser un buen amigo de vuestro cuerpo, por conseguir eso que suelen llamar “una gran autoestima”, quizás al lograrlo os encontréis igual de vacíos que antes, pero en todo caso, la felicidad empieza en la búsqueda de la misma.

Un abrazo amigos.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Luchar y luchar y luchar y luchar y luchar y luchar…


“Hay que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”
-Mao Zedong.

Dejando de lado posibles tintes bélicos esta cita supone la declaración perfecta del estilo de vida que cada ser humano debería adquirir como propia.

Normalmente sólo luchamos por algo si creemos firmemente que vamos a conseguir la victoria, si observamos un atisbo de derrota en el horizonte puede que ni tan siquiera nos prestemos a la batalla. Error.

No puedo evitar emocionarme cuando veo una carrera de atletismo de larga distancia. Veréis cómo siempre hay una corredora que se rezaga del resto, se ve que llegará la última a varias decenas de segundos que la campeona. Aún así, entrará esprintando a la meta. Mucha gente diría “si yo soy ella me retiro, total, no va a ganar y lo sabe desde el segundo 30 de carrera”. Que levante la mano quien no haya pensado así nunca. Pues os diré que esa es realmente la lucha que importa, la que tiene consigo misma, esa es su deuda, su pelea y no existe nada más valioso que dar lo mejor que cada uno tiene dentro, aunque sepas que no vas a ganar.
No hay mayor inspiración que la
auto-superación.
OS LO DEBÉIS.

Las derrotas son el germen de futuras victorias.

¿Habéis tropezado alguna vez con una piedra en mitad de la calle? ¿Cuál es el paso que disteis que os hizo tropezar? ¿El que precedió el tropiezo o el primer paso que lanzasteis a la calle?

No sabemos dónde puede gestarse la derrota, pero sí dónde se forman las victorias.

Se acerca el verano, hay tiempo, pero puede que sea muy absurdo negar la evidencia de que este verano no sea el vuestro. No os desaniméis, si en vuestra mente sólo aparece el verbo “luchar”, este verano puede ser el riego del próximo.

Olvidaos de fechas, estaciones y momentos, que cada día sea una contienda luchada y ganada, al final no habrá resquicios para el fracaso.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Monotonía y Debacle.


“Cuando la rutina nos golpea,
las ambiciones de desploman.”

Este extracto de Love will tear us apart  de Joy Division explica con bastante claridad lo que sucede cuando la monotonía y la rutina se adueñan de nuestras vidas. Es algo que podemos aplicar al amor, al trabajo, a nuestras relaciones y como no, a nuestros propósitos, en nuestro caso, en nuestro objetivo hacia un cuerpo más saludable y que catalice todo nuestro potencial interior.

Aunque cierto es que yo mismo disfruto de ciertas rutinas diarias, intento siempre aportar algo diferente a cada día de mi vida. Nunca practico el mismo entrenamiento, nunca como igual y siempre intento variar las pautas pre y post-entrenamiento. Hablo de algo tan sencillo como cambiar el orden de los ejercicios, el número de repeticiones por serie o incluso el descanso entre series. Existen mil parámetros que me permiten huir de la monotonía, hasta puedo cambiar la música de fondo durante mi entrenamiento para que mis últimas series coincidan con algún temazo rockero que catapulte mi depósito de reserva.

Si algo os puedo asegurar desde mi punto de vista como Entrenador Personal es que como rocéis por un momento el aburrimiento y la falta de pasión en lo que hacéis, entraréis en una dinámica negativa que terminará en debacle sin remedio. Es necesario provocar y buscar cambios casi constantemente para que nuestra motivación se mantenga siempre en su máximo nivel.

En mi trabajo es importante observar cuando un cliente entra en esa espiral. De repente la pérdida de peso se ralentiza, pasan de perder 900 gramos por semana a perder 500. Admiten que empiezan a cansarse, muy contentos pero se empiezan a cansar. En estos momentos yo hago lo siguiente:

-¿Cuál es tu comida favorita?
-¿Para qué? Si de todas formas no podré comerlo….
-¿Cuál es tu comida favorita?
- El helado.
- Tras cada entrenamiento te comerás un helado, un Magnum. Es una obligación, parte de la dieta.

La semana siguiente, se suben a la báscula y… magia. 1 kilo menos. Es el encanto de la motivación. Pensando que si no hay entreno no hay helado, suelen entrenar un par de días más por semana, y al saber que “pecan” una vez al día, se controlan más el resto del día. Fácil, a veces, menos es más.

A continuación os ofrezco una serie de consejos para escapar del maldito remolino de la monotonía:

-Si os aburrís en la sala de pesas, pedid un cambio de entrenamiento a vuestro Personal Trainer.
Puedo conseguir lo que
ME PROPONGA
-Si no tenéis contratados los servicios de un entrenador, elaborad una tabla semanal con los ejercicios que más os gustan, el rango de repeticiones que más os place hacer y la duración que queráis, aunque el entrenamiento dure 20 minutos. Siempre es mejor 10 minutos a tope que 1 hora al 50%.
-Preparaos una lista de vuestras canciones favoritas en el mp3 para motivaros en vuestro entrenamiento.
-Buscad un compañero de entrenamiento. Es importante que lo elijáis bien, no se trata de entrenar con el futuro campeón del mundo ni con vuestro compi de cañas. Buscad alguien agradable y de vuestro nivel, espolearos el uno al otro.
-Preparad una “ceremonia” pre y post-entreno. Id a hacer un buen café antes, y tomaros vuestro batido post-entrenamiento con tiempo y tranquilidad, sentados mientras leéis la prensa del día o alguna revista especializada.
-Id a entrenar a una hora diferente.
-Pedid un cambio en vuestra dieta, a veces un pequeño cambio cambiará radicalmente vuestro día a día.
-Haced un resumen diario de vuestros actos. Reflexionad y puntuad vuestro nivel de sacrificio, quizás descubráis dónde y cómo ejecutar un cambio urgente.

Hay muchos más, pero creo que ya tenéis un par de armas nuevas para seguir en pie de guerra con total capacidad. Recordad que no hay nada más poderoso que una mentalidad fuerte y con determinación.

Si uno cree en si mismo no hay dificultad imposible, si no retos apetecibles.

Un abrazo muy fuerte a todos los que esperáis cada lunes una nueva entrada. Sois mi motivación y mi deseo de seguir escribiendo.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. 

“Cuando la rutina nos golpea,
las ambiciones de desploman.”

martes, 21 de febrero de 2012

Una roca en mitad del camino, ¿Salto o me doy de lleno? Parte II.


En esta segunda parte de los “fallos repetidos”, veremos una serie de conductas que no pocas veces han acabado en el abandono del cliente. Se centran en la terrible habilidad del ser humano para crearse excusas y auto-engañarse.

En el despacho del XS Fitness Club me han llegado a jurar por sus hijos que no se habían saltado la dieta después de haber engordado 1,5 kgs en una semana. Yo mismo me he llegado a  jugar mi ajado coche contra un cliente que prometía haberlo hecho todo bien y que finalmente confesó no haber hecho ni un solo día completo de dieta estricta. En compañía de mi jefe y mejor amigo Xisco Serra hemos visto de todo, conocemos todas las excusas posibles, y aún así hay personas que piensan que poseen la original. Pues no, las he oído todas. Personalmente me hace mucho más feliz que me digan “mira Joan, no he cumplido, pero a partir de hoy me voy a esforzar al 100%”. Algo que se repite en los clientes que han logrado los cambios físicos más espectaculares es la sinceridad. Cuando una mujer se despoja de pretextos y admite su presente y su realidad, puede lograr el físico que desee. Lo mismo sucede con los hombres, los que han dado la cara entrenamiento tras entrenamiento han logrado el cuerpo que no podrían ni soñar no ha mucho tiempo.

Tristemente hemos adquirido la rara y poco sana costumbre de sacudirnos las culpas como quién se quita una mota de polvo de la chaqueta. Vivimos en una sociedad en la que si un profesor castiga a un alumno, el padre del mismo se planta en su despacho para amenazarlo de muerte, o incluso para agredirle. Aparcamos en lugares prohibidos y nos comemos al policía que nos multa. Salimos a la calle y si llueve maldecimos al cielo.

Veamos dichas conductas, seguro que os veis reflejados en ellas. Lo sé porque he pasado por ahí. Nadie nace con una fuerza de voluntad perfecta:


-Saber perder: El enfado de un cliente que no consigue el resultado deseado sólo es comparable al nivel de su justificación. Mi trabajo es muy sencillo desde el punto de vista teórico: calorías + tipo de alimento + gasto calórico= éxito. Lo difícil es conseguir que dichos clientes se apliquen al 100%. Pero claro está, cuando alguien paga por algo, sobreentiende que todo debería ser más fácil, o en otras palabras, tener un entrenador personal no asegura el éxito, es más sencillo, pero yo sólo ofrezco la mejor pala y el mejor pico, no voy a construir la casa. Siempre que perdamos alguna partida del juego de la vida, deberíamos aceptar nuestra derrota y aprender de ella. Es lo que llaman experiencia. Experiencia es aprender, no vivir.

-Falta de un buen Motivo: Un gran error, en este mundo se suelen necesitar grandes motivos para lograr grandes cosas. Debéis encontrar algo por lo que moveros antes de echar a andar. Da igual la fuente. Un buen motivo puede ser lograr descubrir esos abdominales que jamás habéis logrado ver. Dar celos a vuestra ex puede ser un gran acicate. Que el guaperas de turno se fije en vosotras puede lograr que la cinta de andar haga más kilómetros que nunca. No importa. Siempre digo que “el fin justifica el motivo, no el medio”, casi como Maquiavelo.

-Pérdida de la Perspectiva: Un punto importantísimo, vital. Jamás debemos perder la perspectiva, no ayuda nunca. He visto como hombres que sólo medio año atrás portaban un sobrepeso de 20 kilos se quejaban de que los abdominales inferiores se resistían a salir. Es como el empresario que pasa de ganar 6000€ a ganar 4000€ en plena crisis, y se queja. Hay que aprender a mirar la vida desde lejos, con una amplia visión, donde podamos ver claramente el pasado, el presente y el futuro inmediato. ¿Quién no firma perder 15 kilos en un año? ¿Cualquiera verdad? Pues la verdad es que después de pocas semanas, mis clientes desean perderlos en un par de meses. Es lo que tiene descubrir la facilidad y sencillez del camino, que provoca impaciencia y ganas de correr. Recordad de dónde venís, dónde estáis y dónde se encuentra vuestra meta.

Ahora ya conocéis los mayores errores en el mundo del fitness y el bienestar. Sin duda debería ser más sencillo conociendo qué no conviene hacer. Ahora sí, ya sabemos que el humano es el único animal capaz de tropezar 2 veces en la misma piedra. Pensamiento optimista, el ser humano es capaz de tropezarse una y otra vez con la misma piedra.

Prestad atención al siguiente vídeo, además de inspirador, carga de esperanza y de amor. No apto para lacrimógenos.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Una roca en mitad del camino, ¿Salto o me doy de lleno? Parte I.


¿Hubiera sido Hércules el heroico Hércules sin los leones, los tigres, los bandidos y demás escollos de los que libró a la tierra? ¿Habría servido de algo sus musculosos brazos, paciencia absoluta o determinación imponente?
La vida nos suele pedir que hagamos uso de nuestras mejores habilidades, es la forma en la que al final podremos decir: “He luchado toda mi vida por lo que tengo.” No existen batallas ganadas desde el sofá de casa. Si así fuera, ¿qué valor tendría? No existe el mérito sin lucha. No hay victoria donde no hay dificultad. No hay día sin noche.

A lo largo de mi experiencia como Entrenador Personal, he podido observar una serie de conductas negativas que se repiten una y otra vez en mis clientes, es lo que yo llamo, “Fallos repetidos”. Por muy diferentes que sean las personas, suelen coincidir en dichos “fallos”. Para que os sirva de ayuda y sepáis que todo tiene solución y que no sois una excepción. Voy a comentarlos uno a uno:

-Pereza: En este punto es donde os remito a la entrada “Piloto automático”. Hablo largo y tendido sobre ello. Observo, muy a mi pesar, como la pereza suele invadir las mentes de mis clientes a poco que el entorno se vuelve ligeramente adverso, “es que no tenía pollo en casa, así que me pedí una pizza”. Con ir a hacer la compra antes de llegar a casa habría sido suficiente. “Es que llovía y no pude ir al gimnasio”. No estamos en el Amazonas, existe un invento milagroso de alta tecnología llamado paraguas que suele ir bien en estas condiciones, tan extremas.

Lo único que debéis hacer cuando la pereza esté a punto de convertir vuestras posaderas en sacos de plomo es moveros, eliminar de raíz ese mal pensamiento, ir al gimnasio casi en el mismo instante en el que estáis pensando en no ir, empezar a cocinar lo que os toca para cenar cuando sintáis el deseo de llamar a Telepizza. Si lo pensáis, en realidad no es un ejercicio nuevo para vosotros, lo hacemos a diario. Pensad cuando tenéis ganas de estrangular a esa maleducada que siempre se cuela en la cola del súper… y no lo hacéis (espero).

-Impaciencia: Vamos con otro error estrella, la impaciencia es, sin duda, una mala compañera de viaje. Muchas veces he visto potencial desaprovechado donde la paciencia habría obrado milagros. Jamás creo que sea capaz de aprender un idioma que no he hablado en 27 años en un mes, parece un pensamiento bastante lógico. Pues bien, muchos de mis clientes quieren perder en uno o dos meses los kilos de grasa que llevan acumulando varios años. La impaciencia sólo consigue difuminar la realidad, desanimar y hacer que nuestro camino se convierta en tortuoso donde podría existir un placentero viaje hacia la auto-superación.

-La gula: Pecado capital incluso, como la pereza. Desde hace siglos que tienen claro que no es algo bueno. Sin embargo, vamos a ser cabezones, que eso si que es algo que nunca pasa de moda. En este punto la ecuación se vuelve muy sencilla: El problema número 1 de mis clientes es su sobrepeso, que viene dado en su mayoría por unos hábitos nutricionales del todo indeseables; frituras, grasas, hidratos en exceso y sobre todo, el dulce. Me parece cuanto menos irónico que el causante del sobrepeso de mis clientes sea el denominador común de sus rendiciones. Es decir: “Mi sobrepeso se debe a que como muchos dulces. Odio mi sobrepeso. Hoy no tengo ganas de hacer dieta. Voy a comer dulces.” ¿No lo pilláis? “Estoy harto de que me duela la mano de los martillazos que me doy en el trabajo. Hoy no quiero ir con cuidado con el martillo. Voy a darme un par de golpes con el martillo.” Caemos una y otra vez en conductas nocivas para todos los aspectos de nuestras vidas. Odiamos nuestro peso pero lo agravamos para sentirnos mejor por un breve espacio de tiempo (lo que tardamos en perder el sabor en la boca) para sentirnos mucho peor después. Culpable, triste, rendido, desanimado, débil. ¿Otro bocadito de pastel?

En la próxima entrada seguiremos desgranando los errores que hacen que un gran objetivo se convierte en un titánico fracaso. De momento sabéis que si nos deshacemos de la pereza, de la impaciencia y de la gula todos nos irá un poquito mejor.

¿Estáis sacando lo mejor de vosotros mismos?

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

sábado, 21 de enero de 2012

Y eso que nos avisaba...

Odio el invierno, no lo soporto. Pero este año hemos dado con un invierno que se resiste a descansar sobre nuestras cabezas, desde la ventana del XS Fitness Club, y cuando no son ni las 10 de la mañana, puedo ver un cielo sin una nube y un Sol apretando bíceps. Nos avisa. Os advierte que, quizás, es el momento de empezar a cuidarse después de las andanzas y desventuras navideñas.
Normalmente el frío del invierno nos sepulta sobre infinitas capas de ropa, e inconscientemente nos despreocupamos en cierto modo de nuestro estado de forma. Pero este año, por lo menos desde mi amada Mallorca, el invierno no para de decirnos “cuidadito, que me voy a ir de aquí dejando una gran primavera y unas prisas más grandes aún”. Creo que puedo oír su carcajada.

Este verano podría ser el que paseéis el cuerpo que siempre habíais soñado. No hace mucho que una clienta me admitió que jamás había utilizado bikini a sus treinta-e-indiscretos entre ojos llorosos. En estas confesiones es cuando amo mi trabajo y me esfuerzo aún más si cabe. Me lo tomo como algo personal. Le he prometido que este verano se comprará el primer bikini de su vida, y mis promesas son más fuertes que mi corazón.

Yo he vivido la decepción de querer estar en forma para el verano, rendirme y no pisar la playa en todo el verano. Con lo que yo te quiero y lo poco que me esforcé por ti. Lo siento muchísimo. No dejéis que os suceda de nuevo. La vida siempre da nuevas oportunidades en forma de calendario imparable.

Ayer fue un día muy bonito para mi, una clienta muy apreciada me dijo que se había podido comprar un par de botas de caña alta por primera vez desde hacía muchísimos años. Antes simplemente no se las podía poner. Superficial o no, yo pude ver más allá de la simple compra, puede ver una cuenta saldada con el pasado, puede ver un premio, una gratitud con su persona. Una forma de pedirse perdón, “perdóname, te he tenido muchos años abandonado”.

La vida es preciosa, corta y coge una velocidad abrumadora en los mejores años de nuestra vida. Cargadlos de buenos recuerdos, y como dice la gran película ¿Conoces a Joe Black?: “Al terminar, con suerte, podremos llevarnos un bonito retrato”.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

jueves, 19 de enero de 2012

¿Qué hago yo aquí?

“Me gustaría que todo se quedara como hasta ahora, mantenerlo todo en su sitio como últimamente.”
Es el miedo de perder algo que es nuestro, un momento, una situación, una persona o un status. He escuchado esta frase salir de las bocas de gente a la que aprecio últimamente, me alegro de que me transmitan esa alegría mezclada con temor, me hace sentir alguien en quien confiar. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en ello, no quiero que piensen que sus buenos momentos son fruto de la casualidad, que no son más que una buena alineación de planetas y circunstancias que han hecho que todo se componga correctamente, como un castillo de naipes que se desmorona, pero al revés.

Los buenos momentos no son fruto de la casualidad, son la consecuencia de nuestros actos, en ocasiones, de pequeños detalles, pero ni tan siquiera los pequeños gestos son fruto de la suerte o la aleatoriedad. A veces basta con una pequeña sonrisa en el momento adecuado, o una mirada cómplice en la tesitura adecuada para que la bola de nieve empiece a rodar colina abajo.

A veces me gusta hacer un poco de retrospectiva desde el punto en el que me encuentro. Os aconsejo este ejercicio interior, es muy sencillo, recordad la última cosa buena que os sucedió y empezad a caminar sobre los pasos que os llevaron hasta él, veréis como la chispa que encendió la mecha puede que fuera algo de lo más insignificante, lo que muchos llaman “una tontería”. Pues bien, jamás infravaloréis las cosas pequeñas de la vida, recordad que nunca podréis llenar un frasco de piedras grandes, sólo podréis colmarlo con diminutos trozos de ellas.

Un fuerte abrazo.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
Change the world. Eric Clapton.

martes, 13 de septiembre de 2011

Hay una luz que nunca se apaga

No siempre he tenido esta zona
media, aquí antes había más de
110 centímetros de grasa.
Otra vida, otro cuerpo.
Os escribo esta entrada justo después de terminar las traducciones de la parte americana de la revista IRON MAN. Sí, además de columnista y colaborador mensual del magazine me encargo del trabajo más oscuro. Si le sumo 5 horas diarias de traducciones durante 2 semanas a las 12 horas de trabajo diario como Entrenador Personal, podéis echar cuentas (y aún me queda un momento para reunirme con todos vosotros en este pequeño y cálido rinconcito de la red).

Confuncio decía: “Busca un trabajo que te guste y no trabajarás un solo día el resto de tu vida”.

La mayoría de vosotros no lo sabéis, pero no siempre me he dedicado a este mundo, he sido tapicero, instalador de sistemas de aires en yates de lujo con 16 años (suena mejor de lo que era, aunque disfrutaba por la simple compañía de mi jefe Sam, un irlandés al que debo gran parte de mi personalidad, además de mi conocimiento en Inglés) y finalmente fui Policía Local. No amaba ninguno de esos trabajos, y cada día era un trago obligatorio que pasar, lo admito, hubo una larga época de mi vida donde levantarme de la cama por la mañana era poco menos que una proeza. Sobretodo cuando ejercía de Policía Local, posiblemente la peor época de mi vida. No me habríais reconocido. Era la amargura hecha carne y huesos, y mucha, mucha grasa. Yo he llegado a pesar 100 kilos, y no precisamente de músculo. He sido un poli gordito e infeliz. Me hizo falta muchas agallas y una apuesta personal de Xisco Serra para dar un vuelco a mi vida, y a mi mentalidad.

Los que me conocen bien saben que hubo unos años donde me podía pasar todo el día durmiendo, perreando, comiendo y jugando a la playstation. Los que me conocen aún mejor saben de una parte de mi vida mucho más oscura.

Pues bien, con esto os quiero decir que nadie está condenado a tener que seguir una vida que no le llena, SIEMPRE podemos cambiar, como suelo decir “hay una luz que nunca se apaga”. Sólo tenéis que estar atentos a la oportunidad, y si no aparece, debéis crearla. Hoy un cliente con algún problema personal me ha dicho que ojalá pudiera robarme algo de mi cerebro, lejos de sentirme halagado le he dado un buen sermón. La fortaleza mental no viene de serie, se entrena como se entrena el pectoral o el bíceps, con constancia, aprendiendo de lo que se hace mal, a base de esfuerzo, lesiones, sufrimiento y capacidad de superación.

Es muy fácil decir “es que yo soy así”. NO. No caigáis en lo fácil y cobarde. La vida es vuestra y siempre tendréis la oportunidad de decidir qué hacer y cómo ser.

Soy el mismo de siempre, pero he tenido épocas de mi vida dónde mi verdadera personalidad estaba tan escondida que tengo la sensación de haber estado sumido en un sueño profundo durante muchos de mis 27 años de vida.

No consintáis pasar los mejores años de vuestra existencia durmiendo, vivid, no sólo existáis.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inspiración.

Ahora sabréis de dónde saco la frase "Hay una luz que nunca se apaga". Obra de arte de la historia de la música.