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lunes, 5 de marzo de 2012

Monotonía y Debacle.


“Cuando la rutina nos golpea,
las ambiciones de desploman.”

Este extracto de Love will tear us apart  de Joy Division explica con bastante claridad lo que sucede cuando la monotonía y la rutina se adueñan de nuestras vidas. Es algo que podemos aplicar al amor, al trabajo, a nuestras relaciones y como no, a nuestros propósitos, en nuestro caso, en nuestro objetivo hacia un cuerpo más saludable y que catalice todo nuestro potencial interior.

Aunque cierto es que yo mismo disfruto de ciertas rutinas diarias, intento siempre aportar algo diferente a cada día de mi vida. Nunca practico el mismo entrenamiento, nunca como igual y siempre intento variar las pautas pre y post-entrenamiento. Hablo de algo tan sencillo como cambiar el orden de los ejercicios, el número de repeticiones por serie o incluso el descanso entre series. Existen mil parámetros que me permiten huir de la monotonía, hasta puedo cambiar la música de fondo durante mi entrenamiento para que mis últimas series coincidan con algún temazo rockero que catapulte mi depósito de reserva.

Si algo os puedo asegurar desde mi punto de vista como Entrenador Personal es que como rocéis por un momento el aburrimiento y la falta de pasión en lo que hacéis, entraréis en una dinámica negativa que terminará en debacle sin remedio. Es necesario provocar y buscar cambios casi constantemente para que nuestra motivación se mantenga siempre en su máximo nivel.

En mi trabajo es importante observar cuando un cliente entra en esa espiral. De repente la pérdida de peso se ralentiza, pasan de perder 900 gramos por semana a perder 500. Admiten que empiezan a cansarse, muy contentos pero se empiezan a cansar. En estos momentos yo hago lo siguiente:

-¿Cuál es tu comida favorita?
-¿Para qué? Si de todas formas no podré comerlo….
-¿Cuál es tu comida favorita?
- El helado.
- Tras cada entrenamiento te comerás un helado, un Magnum. Es una obligación, parte de la dieta.

La semana siguiente, se suben a la báscula y… magia. 1 kilo menos. Es el encanto de la motivación. Pensando que si no hay entreno no hay helado, suelen entrenar un par de días más por semana, y al saber que “pecan” una vez al día, se controlan más el resto del día. Fácil, a veces, menos es más.

A continuación os ofrezco una serie de consejos para escapar del maldito remolino de la monotonía:

-Si os aburrís en la sala de pesas, pedid un cambio de entrenamiento a vuestro Personal Trainer.
Puedo conseguir lo que
ME PROPONGA
-Si no tenéis contratados los servicios de un entrenador, elaborad una tabla semanal con los ejercicios que más os gustan, el rango de repeticiones que más os place hacer y la duración que queráis, aunque el entrenamiento dure 20 minutos. Siempre es mejor 10 minutos a tope que 1 hora al 50%.
-Preparaos una lista de vuestras canciones favoritas en el mp3 para motivaros en vuestro entrenamiento.
-Buscad un compañero de entrenamiento. Es importante que lo elijáis bien, no se trata de entrenar con el futuro campeón del mundo ni con vuestro compi de cañas. Buscad alguien agradable y de vuestro nivel, espolearos el uno al otro.
-Preparad una “ceremonia” pre y post-entreno. Id a hacer un buen café antes, y tomaros vuestro batido post-entrenamiento con tiempo y tranquilidad, sentados mientras leéis la prensa del día o alguna revista especializada.
-Id a entrenar a una hora diferente.
-Pedid un cambio en vuestra dieta, a veces un pequeño cambio cambiará radicalmente vuestro día a día.
-Haced un resumen diario de vuestros actos. Reflexionad y puntuad vuestro nivel de sacrificio, quizás descubráis dónde y cómo ejecutar un cambio urgente.

Hay muchos más, pero creo que ya tenéis un par de armas nuevas para seguir en pie de guerra con total capacidad. Recordad que no hay nada más poderoso que una mentalidad fuerte y con determinación.

Si uno cree en si mismo no hay dificultad imposible, si no retos apetecibles.

Un abrazo muy fuerte a todos los que esperáis cada lunes una nueva entrada. Sois mi motivación y mi deseo de seguir escribiendo.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. 

“Cuando la rutina nos golpea,
las ambiciones de desploman.”

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Somos lo Mejor que Tenemos

No os congratuléis demasiado, pero tampoco os castiguéis.

El ser humano no tiene término medio, cuando alguien me dice que las cosas son siempre o negras o blancas, siempre les contesto que a veces, pueden y deben ser de un gris maravilloso. Día a día nos enfrentamos a situaciones que requieren de una serie de acciones necesarias para superarlas, y no nos damos cuenta. Si pudiera andar a vuestro lado todas las horas del día, os diría “¡bien, bien, así!” al veros subir las 8 bolsas de la compra a la vez hasta el segundo piso sin pasar por el ascensor. Me gustaría daros una palmada en la espalda cada vez que cumplís con vuestra agotadora jornada laboral. Desearía levantar el pulgar a esas madres que después de trabajar 7 horas, son capaces de tener preparada la cena antes de ir a buscar a los niños al entrenamiento. Pero no puedo, así que os debéis una enhorabuena, no infravaloréis vuestros pequeños triunfos.

No quiero decir que hagáis una fiesta cada vez que sois capaces de vencer a la pereza y completáis un gran entrenamiento, pero sí que quiero que salgáis por la puerta con una sonrisa de orgullo y satisfacción y penséis “lo he vuelto a hacer, un entrenamiento más, bien”. Cuando mis clientes terminan un entrenamiento, les doy la mano y les doy la enhorabuena, porque se lo merecen. Soy un entrenador duro, soy capaz de averiguar dónde está el umbral de la capacidad de cada persona, y os aseguro que llego hasta el, y junto a mí, ellos. Y se dan cuenta, por eso se merecen que alguien les diga lo que acaban de lograr.

¿Cuántas veces hemos tenido un jefe que sólo nos hablaba para recriminarnos nuestros fallos? ¿Cuántas novias o novios hemos tenido que sólo eran capaces de recordar la última vez que fregasteis los platos pero eran incapaces de recordar que la noche anterior habíais cenado en el restaurante favorito del otro? El ser humano suele tener devoción por prestar atención a las cosas malas, la misma que tienen por obviar lo bueno.

Pues bien, por suerte, nosotros somos lo mejor que tenemos, y nadie debería querernos nunca tanto como a nosotros mismos. Aquí tenéis una serie de ejemplos de autopiropos:

Tengo una gran fuerza de voluntad porque soy capaz de ir a entrenar 4 veces a la semana después de haber trabajado 7 horas.

Soy generoso porque cuando llego a casa ayudo a mi mujer a preparar la cena.

Soy inteligente porque soy capaz de llegar a fin de mes a pesar de que mi sueldo no sube y los precios no bajan.

Soy fuerte porque tengo el doble de problemas que los demás, pero hago que me afecten la mitad.

Soy seguro porque no temo lo que está por venir, porque sabré cómo solucionarlo.

No estaría nada mal que por lo menos, una vez al día os dijerais algo bonito, miraos al espejo y decidlo bien alto y claro. Que no os dé vergüenza, no hay nadie más.

Ya sabéis, si la próxima vez que dejéis pasar a una señora en la cola del súper, no os dan las gracias, pensad “soy tan buena persona que no necesito su agradecimiento, soy la leche.”


Video posando a 5 semanas de mi primera competición de 2011

Joan Gallardo. Fuerza, motivación e inconformismo.

martes, 13 de septiembre de 2011

Hay una luz que nunca se apaga

No siempre he tenido esta zona
media, aquí antes había más de
110 centímetros de grasa.
Otra vida, otro cuerpo.
Os escribo esta entrada justo después de terminar las traducciones de la parte americana de la revista IRON MAN. Sí, además de columnista y colaborador mensual del magazine me encargo del trabajo más oscuro. Si le sumo 5 horas diarias de traducciones durante 2 semanas a las 12 horas de trabajo diario como Entrenador Personal, podéis echar cuentas (y aún me queda un momento para reunirme con todos vosotros en este pequeño y cálido rinconcito de la red).

Confuncio decía: “Busca un trabajo que te guste y no trabajarás un solo día el resto de tu vida”.

La mayoría de vosotros no lo sabéis, pero no siempre me he dedicado a este mundo, he sido tapicero, instalador de sistemas de aires en yates de lujo con 16 años (suena mejor de lo que era, aunque disfrutaba por la simple compañía de mi jefe Sam, un irlandés al que debo gran parte de mi personalidad, además de mi conocimiento en Inglés) y finalmente fui Policía Local. No amaba ninguno de esos trabajos, y cada día era un trago obligatorio que pasar, lo admito, hubo una larga época de mi vida donde levantarme de la cama por la mañana era poco menos que una proeza. Sobretodo cuando ejercía de Policía Local, posiblemente la peor época de mi vida. No me habríais reconocido. Era la amargura hecha carne y huesos, y mucha, mucha grasa. Yo he llegado a pesar 100 kilos, y no precisamente de músculo. He sido un poli gordito e infeliz. Me hizo falta muchas agallas y una apuesta personal de Xisco Serra para dar un vuelco a mi vida, y a mi mentalidad.

Los que me conocen bien saben que hubo unos años donde me podía pasar todo el día durmiendo, perreando, comiendo y jugando a la playstation. Los que me conocen aún mejor saben de una parte de mi vida mucho más oscura.

Pues bien, con esto os quiero decir que nadie está condenado a tener que seguir una vida que no le llena, SIEMPRE podemos cambiar, como suelo decir “hay una luz que nunca se apaga”. Sólo tenéis que estar atentos a la oportunidad, y si no aparece, debéis crearla. Hoy un cliente con algún problema personal me ha dicho que ojalá pudiera robarme algo de mi cerebro, lejos de sentirme halagado le he dado un buen sermón. La fortaleza mental no viene de serie, se entrena como se entrena el pectoral o el bíceps, con constancia, aprendiendo de lo que se hace mal, a base de esfuerzo, lesiones, sufrimiento y capacidad de superación.

Es muy fácil decir “es que yo soy así”. NO. No caigáis en lo fácil y cobarde. La vida es vuestra y siempre tendréis la oportunidad de decidir qué hacer y cómo ser.

Soy el mismo de siempre, pero he tenido épocas de mi vida dónde mi verdadera personalidad estaba tan escondida que tengo la sensación de haber estado sumido en un sueño profundo durante muchos de mis 27 años de vida.

No consintáis pasar los mejores años de vuestra existencia durmiendo, vivid, no sólo existáis.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inspiración.

Ahora sabréis de dónde saco la frase "Hay una luz que nunca se apaga". Obra de arte de la historia de la música.