martes, 20 de diciembre de 2011

Reflexión y Análisis

"La sombra no existe; lo que tu llamas sombra es la luz que no ves."
Henri Barbusse (1873-1935) Novelista francés.
 
El año que vivimos se apaga. Muere. Nos deja atrás y nos mira con los ojos llenos de lágrimas. Como una vez miramos a quien nos rompió el corazón. Amores juveniles, amores ruines. A veces tengo la sensación de que el mundo espera mucho más de lo que hacemos. Nos predispone de las herramientas necesarias, pero no logramos contentarlo.
 
Que levante la mano aquel que no ha sentido como de nuevo un año se les escapó de entre los dedos. Yo sí lo he sentido. "Un año más a la basura, no he conseguido nada". Seguramente me sucedió porque no fui capaz de regalarme un momento de análisis y reflexión. Si hubiera sido capaz de analizar las causas de mis errores, seguramente no habría caído de nuevo en ellos, de igual forma que alguna vez me faltó una gran reflexión sobre los motivos que me llevaron a no realizar dicho análisis.
 
Seguramente muchos de vosotros habéis fallado este año en algo. "Al final no he conseguido ponerme en forma". "Un año más y sigo siendo una gordita". Por desgracia, toco de cerca el daño emocional que provoca un complejo físico. Y de verdad, siempre me ha entristecido mucho ver cómo un aspecto físico poco cuidado retuerce la felicidad de un ser humano. "Me doy asco", "me cortaría esta barriga con un cuchillo", "me daría una paliza", "soy un gordo de mierda". Yo he oído muchas veces estas frases. Me taladran el corazón.
 
Es el momento de ser justos con vuestras vidas. De regalaros la oportunidad de empezar de nuevo. Un nuevo año se acerca y siempre podéis borrar lo que no queréis recordar. Pero antes, pensad en las causas de vuestro fracaso del 2011. Sin hacer ese ejercicio de auto-crítica y retro-análisis, volveréis a fracasar.
 
No hay problema sin solución como no hay invierno sin primavera.
 
Ahora toca reconocer nuestras faltas como también toca felicitarnos por nuestras mejoras. Si este año no habéis sido capaces de hacer dieta pero sí que habéis hecho del entrenamiento una rutina seria estáis de enhorabuena, este nuevo año sólo debéis mejorar una cosa. Despacio. El que pasó de saltar charcos a saltar ríos murió ahogado.
 
Todos podemos llegar a conseguir lo que deseamos, te lo digo a tí, que hace diez años que te sobran 10 kilos y sigues sin intentarlo con todas tus fuerzas. Te lo digo a tí que miras torsos musculados con una envidia que sólo consigue llenarte de rabia cuando debería rebosarte de motivación. Te lo digo a tí, que miras vídeos de competiciones culturistas pensando que jamás podrás conseguirlo. Tengo buenas noticias, no existe el término imposible, sólo existe el posible que aún no se ha alcanzado.
 
No más años perdidos, que la próxima vez que nos abandone lo haga con una sonrisa de orgullo.
 
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e inconformismo.
 
"Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes."
Napoleón - ¿Cobardes o valientes? Tenéis la última palabra.

Espero que hayáis dejado más amor del recibido este año 2011. Es la única divisa que debe abundar.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobrevivir al mantel de la Navidad

“Navidad es la época en la que todos quieren que se olvide su pasado y se recuerde su presente.”

Esta cita salió de los labios mal-pintado de Phyllis Diller, una de esas actrices mayores que nacieron con una boquilla de cigarrillos larga y negra. De esas señoras que parecen haber vivido algunos años y siglos de experiencias.

La Navidad es un gran momento para empezar de nuevo, y una mejor ocasión para comenzar peor que nunca. Muchos de nosotros nos hemos propuesto imposibles al finalizar estas fechas “En año nuevo me voy a poner en forma y voy a perder 30 kilos para verano”. Esta frase suele convertirse en un “En enero hace demasiado frío y además, aún queda mucho para el calor.” Como termina la historia ya lo sabemos. Yo lo sé, termina con otro año perdido donde nuestras promesas terminan con las costuras de nuestros vaqueros y agujerean nuestros cinturones.

Parece ser un bucle perpetuo.

¿Dónde está el error? En mi opinión, en los principales enemigos de la humanidad, las prisas y la impaciencia. Si la humanidad hubiera sido más paciente y no tuviera tanta prisa, los coches no superarían los 90 km/hora y no habría tantos accidentes. O por ejemplo el montaje del alunizaje no habría sido tan cutre. ¿Qué no fue un montaje? Qué malicioso soy.

Tendemos a marcarnos un objetivo siempre demasiado ambicioso, la ambición es buena en personas capaces y con mucha fuerza de voluntad. Si no creéis pertenecer a este grupo de privilegiados, aceptad vuestro potencial, y adaptaos a vuestro máximo, siempre digo que cuando se pide más de lo que uno puede dar, se emprende un tenebroso viaje hacia el fracaso. Si mi coche no pasa de 120, no pretenderé ir a 140.

Se acercan las grandes comilonas de Navidad, inevitables en cierto modo. Y, de hecho, no tenéis por qué intentar evitarlas, es el momento de compartir mesa con nuestras familias. Risas y bocados. Para una persona que se pasa un día entero cocinando, le llena de orgullo ver caras de satisfacción tras saborear los platos que tanta ilusión y esfuerzo han costado. No seáis desagradecidos. Comed, no hay nada que no pueda solucionarse después.

La clave está en ganarse esas comilonas, lo que no puede ser es que empecemos a comer como animales de granja día 23 de diciembre y terminemos de zampar el 7 de enero. Podéis hacerlo si no os importa ganar 6 kilos de grasa. Aspirantes a Papá Noel.

Un buen objetivo es terminar las fiestas con dos kilos más de vuestro peso actual, un peso que puede recuperarse en dos semanas tras las fiestas. Las calles de las grandes ciudades están repletas de luces y de megáfonos corales (menos en mi pueblo, maldita hosca Navidad manacorina), tal ambiente debería animarnos a pasear más de lo normal, caminar supone un gasto de 200-300 calorías por hora. Nunca el cardio será tan bucólico como ahora, aprovechad.

Recuerdo que cuando era pequeño, relacionaba la Nochebuena con la visita a los abuelos a la hora de cenar. Aún puedo oler el chocolate fundido que preparaba mi abuela, lo servía tan caliente que los cristales de su pequeña cocina se empeñaban. Un goloso empedernido casi no cenaría reservándose para tal postre. Nosotros deberíamos cenar fuerte de los pescados, carnes y mariscos típicos para no acabar sucumbiendo a los placeres sucios del azúcar. Sería el Grinch, el compadre del michelín. Recordad que incluso lo más dulce, en exceso, puede amargar. Y encima puede despertaros al día siguiente con un kilo más de remordimiento. Cuidado.

En fin amigos, la Navidad es para disfrutar, soy el primero que prohíbe a sus clientes obsesionarse con la dieta en estos felices días, de hecho no suelo pesar a la mayoría de ellos hasta la segunda semana de enero. Pero sed comedidos, moveos, comed con cabeza, id de compras a pie, cortad leña para la chimenea, fregad los platos, en definitiva, quemad esas futuras calorías venideras. Ganaos el Suchard.

PD: Para los que suelen arrepentirse: “Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.” Charles Dickens.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo. Feliz Navidad.
Os dejo, la que es a mi juicio, la melodía más hermosa jamás compuesta. Últimamente suena en un anuncio de televisión, pero nadie será capaz de corromper una celesta caída del cielo como esta.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Hay Cosas Intocables. Entrada Ácida.

Llevo unos días muy disgustado, enfadado e indignado.

La economía y la política nos han robado la Navidad.

Mi hijo tiene casi dos meses ya (debo buscar canas en mi cabeza, el tiempo es insultantemente rápido, maldita sea), y hace una semana pensé en darle un paseo por el centro de mi pueblo para que pudiera ver las luces de Navidad, sé que me hacía más ilusión a´mí que a él, pero el plan era perfecto en mi cabeza.

De repente mi madre me espetó un sórdido "Este año no hay luces". Mi cara se congeló, "¿Cómo? Eso es imposible". Tuve que pasar con el coche para creérmelo, empiezan los recortes económicos para reflotar en país, y estos empiezan por el espíritu navideño. Olvidáos de tardes de compras rodeados de gente con la cara iluminada de ilusión, alegría y bombillas de bajo consumo. Ya no es suficiente, a partir de ahora deberemos alumbrar con los mecheros la cabalgata de los Reyes Magos, aunque quizás, para ahorrar, recorten un poco más el presupuesto y en lugar de Baltasar, Melchor y Gaspar desfilen los 3 últimos integrantes de los casi 5 millones de parados del país.

Me parece que si empezamos a recortar por algo tan inocente, alegre y jovial como es la Navidad, vamos a acabar arrancando los árboles y plantas de las calles, porque hay que mantenerlos. Eso sí, la taza del water del político seguirá siendo de plata.

Se me ocurren mil soluciones para no amargar las únicas fiestas puras del año, las únicas que sacan lo mejor de cada uno, esas en las que te despiertas y todo huele mejor, donde sólo quieres dar abrazos, besos y guiños de ojo a diestro y siniestro.

¿Por qué no pagan las luces con el 2% del sueldo de cada político de lo que dure su legislatura?
¿Por qué no las encienden al menos de las 19h a las 23h? (No sé porque tienen que estar encendidad a las 4 de la mañana, ah perdón, es que aquí nadie se acuerda de los gatos callejeros)
¿Por qué los comerciantes no son un poco más avispados y adornan ellos las fachadas de sus tiendas?
¿Por qué, como mínimo, no encienden las luces en Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año nuevo y el Día de Reyes?

¿Qué demonios le pasa a esta sociedad? ¿Dónde está el burdo populismo del político? Me da que si esto fuera Estados Unidos, antes que quitar una sola luz, aparecería un alcalde diciendo "Tranquilos, YO pago todas las luces, ¡la Navidad no se toca!"

Las cosas no valen el precio que poseen. Valen lo que uno siente.

Esta Navidad habrá que buscar luz donde la valoren, Ebenezer Scrooge ha vuelto, y de muy mala gana.

Si Dickens levantara la cabeza, se metería de cabeza en la tumba.


Perdonad la licencia de esta entrada, que nada tiene que ver con el Blog, pero no podía permanecer callado ante esta locura.

martes, 29 de noviembre de 2011

Caminar sin saber qué zapatos llevas.

Un estudio de Lewis Terman de 1921 en la Universidad de Stamford sobre 1528 niños superdotados reveló que hay tres factores más importantes que la mera inteligencia cuando se trata de los logros: la seguridad, la perseverancia y la tendencia a definir objetivos.
¿Qué sencillo verdad? “Definir objetivos”. Algo tan simple como saber para qué nos levantamos por la mañana. Para qué vamos a trabajar. Para qué nos peinamos y nos vestimos bien. Para qué vamos a entrenar. Para qué intentamos hacer dieta (y digo intentamos). En definitiva, qué diablos hacemos aquí. Pues bien, algo tan sencillo como saber qué rumbo tienen nuestras acciones es algo casi inaudito en las personas. Recuerdo una vez, hace años, tendría yo unos 20, cuando después de horas clavando grapas en un sofá, me di cuenta de que era muy joven y ya me encontraba haciendo algo que no me gustaba. Me pregunté, ¿Por qué estoy haciendo esto si no me gusta? Sentí tal angustia que acabé en urgencias sometiéndome a un electro-cardiograma.
Existe una película, llamada “Trabajo basura”, que habla sobre ello. En un gran momento del film, el protagonista le comenta a un amigo que si fuera millonario, lo único que desearía hacer es estar tumbado todo el día en el sofá mirando la tele. El amigo le contesta que para hacer eso no hace falta ser millonario. Este hombre no conocía su rumbo, por lo tanto, no podía ni dar un solo paso con sentido. Tenía la utopía de la felicidad como algo inalcanzable y sin embargo la tenía al alcance.
De repente el frío del otoño ha cubierto nuestros huesos de fina escarcha, y nos hemos dado cuenta de que ya no va a volver a hacer calor. La verdad suele ser fría dicen. Observo cómo muchos clientes ya no hacen dieta con el mismo fervor que en junio o julio. Normal. Capas de ropa difuminan nuestra figura, no hay urgencia, no hay amores sueltos que impresionar. Ya no se depilan.
¿Os sucede que ya no podéis seguir la dieta a raja-tabla? ¿El cardio es una odisea por los lares de Dante? Repito, es normal. Lo  que no es normal, es querer dar más que lo que la lógica permite, simplemente no es el momento. ¿Os cuento mi rumbo? Allá voy:
Después de 4 meses de preparación, me he propuesto seguir comiendo sano, pero sin privarme absolutamente de nada de lo que me apetezca, y esto no quiere decir tragar como un desagüe. Quiere decir que cada día como fruta, carne o pescado, verduras, pan, tubérculos y cereales. De toda clase. Y sobre todo, si quiero ir a cenar fuera algún día, voy, sin remordimientos, porque es el momento de hacerlo. ¿Entreno? Sí, más que nunca. ¿Por qué? Porque sin una dieta que no permita un crecimiento muscular, ahora es el momento de mejorar. ¿Que puedo coger un poco de grasa? Sí, dos raciones por favor.
Es el momento de disfrutar de todo, de la Navidad, de entrenar duro, de pasear, de comer lechona y de comer pollo a la plancha, de comer turrón y de ponerle sacarina al café.
Mi rumbo me dice que voy hacia un día feliz tras otro, y no hay mejor forma de ser feliz siempre que intentar serlo día tras día. Definid vuestro rumbo y sabréis, al menos, que calzado poneros.
Yo sé por dónde camino, hacia donde voy y cómo tengo que hacerlo.
Muchas personas que anhelan la inmortalidad no saben qué hacer una tarde de domingo lluviosa.
Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.
Hablando de caminar sin rumbo, aquí tenéis a Chris Martin, antes de que el dinero corrompiera una buena banda de música.

martes, 15 de noviembre de 2011

“¿Por qué mi alma se siente tan mal?”

¿Alguna vez os ha dolido el alma? A mí sí.

Varios estudios han demostrado que el dolor emocional acaba afectando a áreas fisiológicas de nuestro cuerpo. Es decir, un corazón roto puede acabar en depresión, y una depresión en una anemia, y una anemia en una leucemia, y una leucemia puede poner un amargo punto final a una vida.

Sé que acabo de sonar muy dramático, lo sé. Pero no acabo de hacer ciencia-ficción, el mundo está lleno de estos casos. Siempre digo que si nuestra cabeza no está bien, no merece la pena empezar nada, será como intentar solucionar una operación matemática utilizando un diccionario.

Lo vivo día a día con mis clientes de entrenamiento personal, antes de empezar con una persona un plan de adelgazamiento o de musculación, mi primera tarea es averiguar su estado emocional. Tengo que conocer, en primer lugar, por qué ha decidido ponerse en forma, si el motivo es un desamor, el fracaso está asegurado. Si en cambio, la razón tiene que ver con algún propósito de auto-superación, he llegado a ver transformaciones espectaculares. Mi segunda tarea es intentar elevar sus aptitudes mentales mediante un trabajo psicológico, la mayoría de veces a base de refuerzos positivos “muy bien, sigue así, estoy orgulloso de tu trabajo”, y otras veces no me queda más remedio que darle una buena colleja, incluso debo ponerme en la piel del sargento de artillería Hartman (La chaqueta metálica) y soltar alguna burrada del tipo “esto es una mierda.” Hago lo que debo hacer para llevar a mis clientes donde ahora no son capaces ni de soñar.

Como entrenador personal, de lo que me siento más orgulloso no es de los kilos de grasa que alguien pierde o de los kilos de músculos que el otro gana. Me siento terriblemente orgulloso de los cambios mentales, emocionales y psíquicos de mis clientes. Recuerdo a bote pronto, el chico que una vez entró en el gimnasio con la cabeza gacha y que después de 8 meses era el rey de las discotecas y se tenía que sacudir las chicas de encima. Recuerdo esa señora con depresión que al cabo de 5 meses vi arreglada, maquillada y perfumada bailando en el salón de un restaurante. Recuerdo la carta de agradecimiento de un cliente asegurándome que, de no ser por mí, habría vuelto a caer en las drogas. La verdad es que estas cosas me abruman, no quiero pensar que mi influencia puede ser tan alta porque supone mucha presión sobre cada gesto o palabra que digo o hago, pero a la vez pienso “no pasa nada, si alguien puede manejar esa presión, soy yo.”

Os recomiendo que si alguna faceta de vuestra vida está empezando a afectar a vuestro estado de ánimo, os olvidéis del resto de esfuerzos vanos que hacéis al día y os centréis en solucionarlo. Porque la tristeza, el desánimo, la desmotivación, la depresión, la desidia e incluso la pereza son el virus real de la vida, capaces de bloquear cualquier intento de disfrutar de nuestra existencia. Y yo os aseguro que sé de lo que hablo, porque ya he estado ahí. Y la vida es maravillosa, no concibáis otra forma de vivir que no sea la de pasar todo el día haciendo cosas, disfrutar de nuestros trabajos (si no os gusta, ¡pasaos el día buscando otro!), paseando, jugando, riendo, entrenando, hablando, cantando, bailando o saltando. Como queráis, no hay normas al respecto. Simplemente vivid, no existáis.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¿Qué valen las cosas? Lo que yo quiero

El dinero y el tiempo son los dos peores inventos de la historia. Sí, el tiempo es un invento, hasta que no se inventó la manera de medirlo sólo existían los días, no sabíamos lo que era una hora. Pensadlo, me imagino dentro de poco jugando con mi hijo durante horas, para mí, serán un suspiro, sin embargo su espera, de días, se me está haciendo eterna.
Con esto quiero decir que podemos llegar a tener tanto control sobre nuestras vidas, que términos como riqueza, pobreza, estrés, aburrimiento o desesperanza pueden  ser tan maleables como una bola de plastilina sobada.
Un muy buen amigo me dijo una vez en la terraza de un chiringuito de verano: “Tío, si la coca-cola costara 10000€ la botella, sería la bebida principal de las fiestas de los ricos.” Fue un comentario, aunque no lo parezca, muy profundo.
Quizás si nos paráramos a pensar en el valor subjetivo de las cosas, las apreciaríamos más. Hoy es la primera media hora en la que realmente no tengo nada que hacer…desde hace tres semanas. Poder sentarme a escribir tranquilamente, aunque sólo sea un momento, es algo que me llena de energía y felicidad, esta media hora vale mucho, unos 200€.
Si el dinero fuera un valor bursátil y se pudiera adquirir en las tiendas, yo invertiría. Sólo los que no tenemos mucho tiempo libre sabemos cómo disfrutarlos. No dejéis que los días de vuestra vida pasen volando, cada segundo que pasa no volverá a repetirse jamás.
Bueno, mi media hora ha terminado y tengo un cliente calentando en la cinta, su tiempo también vale dinero, no seré yo quien se lo robe.
Un abrazo muy fuerte. Fuerza, Motivación e Inconformismo.

El próximo día 22 a las 18 horas en el Teatro Municipal de Vilafranca de Bonany podréis verme en la 5ª Edición del Vilafranca Bodybuilding Show. No os lo podéis perder, adquirir vuestra entrada anticipadamente en el XS Fitness Club o contactando conmigo.

viernes, 7 de octubre de 2011

El Poder de Cambiar las Cosas


Hoy ha sido un gran día en el trabajo, duro, como todos, pero feliz, como siempre.

Cada vez que veo evolucionar a mis clientes, tanto a nivel físico como mental, las horas de entrenamiento personal, las horas rebanándome los sesos elaborando dietas y rutinas, las interminables charlas y sermones se vuelven en una mera brisa sin importancia. Cuando veo la ilusión y la gratitud en los ojos de un cliente, todo mi trabajo se ve recompensado en algo que el dinero no es capaz de epitomizar.

El aspecto físico huye de lo superfluo ya que vivimos con él, nos presentamos con él y trabajamos con él. La hipocresía nos dice que lo importante no es el físico, yo digo que lo IMPORTANTE Y VITAL es estar cómodo y feliz con nuestro cuerpo y hacer que actúe como un proyector de nuestra personalidad, mejor, como un amplificador de nuestra persona.

Lamento muchísimo cuando un cliente no ha sido capaz de cumplir los objetivos de la semana, me afecta, no me enfado, pero reconozco que me frustra. Quizás por eso mi status como entrenador personal es el que es, porque pongo sentimiento en lo que hago, corazón.

Cuando me pongo a repasar mis mayores logros como profesional, me acuerdo sobretodo del cambio de mirada de mis clientes, el cambio brutal experimentado en su seguridad, ambición, ego y confianza. Uno de los casos que guardo con más cariño es el de Toni, un joven que entró avergonzado en el gimnasio con más de 120 kilos. 8 meses después y 5 clases personales a la semana dieron como resultado un tío seguro y capaz de cambiar la luna de sitio con un nuevo cuerpo de 76 kilos. Me regaló un fin de semana en Barcelona para ver el Barça-Madrid. Siempre guardaré esa gratitud en lo más profundo de mi memoria y corazón.

Tengo un trabajo que me permite ayudar a cambiar la vida de las personas, aunque sea en parte, quizás en una mínima, ya me realiza más que otras futilidades innecesarias de la vida.

Tenéis el poder de cambiar las cosas, tenéis la capacidad y la aptitud, sólo necesitáis la actitud.

Joan Gallardo. Fuerza, Motivación e Inconformismo.



Os dejo un video a poco más de 3 semanas de la primera gran cita.